U2 en Chile: el fuego inolvidable
Enviado por PATRICIO ANDRES RODRIGUEZ PUA el 02/03/2006 a las 0:28
Etiquetas: Cultura y Arte | Regiones Región de O' Higgins
???Habíamos anhelado mucho este momento???. Esas fueron las primeras palabras de Bono al iniciar su fugaz visita a Chile. Pero la verdad es que no era el único. Los fanáticos de U2 habíamos soñado con este reencuentro artístico y musical desde el 11 de febrero del año 1998, oportunidad en que tocaron por primera vez en el Estadio Nacional. Por supuesto que todos los que seguimos a la banda teníamos la seguridad de que su segundo mega recital en nuestro país sería un espectáculo de primer nivel. Pero no cabe duda de lo que sucedió el domingo pasado superó todas las expectativas.
Haciendo honor al nombre de la gira, el 26 de febrero de 2006 fue un día de puro Vértigo para los seguidores chilenos de Bono y compañía. Desde temprano en las inmediaciones del Estadio Nacional pululaban los que ya el día anterior se habían juramentado a lograr lo imposible: entrar al ???círculo dorado???, aquella privilegiada locación que les permitiría ver a U2 como si estuvieran tocando en el patio de la escuela. A las 15 horas tuvieron su premio y lograron acceder al nacional, asegurándose un lugar como protagonistas de la jornada.
El resto de nosotros entró poco después, sorteando las medidas de seguridad que, a decir verdad, no estuvieron tan férreas como se podría haber pensado. La cantidad de cámaras digitales (prohibidas terminantemente por la productora) era prueba fiel de aquello. Fue el inicio de cinco horas de eterna espera, como si los ocho años de distancia del mítico Popmart en Chile no hubiesen sido suficientes.
Cuando ya el ánimo y las energías comenzaban a decaer, aparecen sobre el gigantesco escenario los escoceses de Franz Ferdinand, liderados por Alex Kapranos. Los teloneros dejaron en claro el por qué son considerados como una de las mejores bandas surgidas en los últimos años. Un rock sólido, enérgico, interpretado con una maestría que apenas pudo apreciarse en su paso por el Festival de Viña. Con un inglés arrastrado y poco comprensible, anunciaban lo que todos anhelaban: la salida de U2 al escenario.
Con quince minutos de retraso, a las 21:30 horas comenzaron a sonar en las 90 bocinas apostadas en el recinto los primeros acordes de ???City of the blinding lights???. Las luces se apagan y en el escenario, semioculta por el humo, aparece la figura del guitarrista The Edge. Sobre las torres apostadas en los costados de la infraestructura, se reproducía la imagen. El bajista Adam Clayton y el baterista Larry Mullen Jr ya habían tomado sus posiciones. Sólo faltaba Bono, quien apareció casi de forma mesiánica vistiendo una casaca estampada con la bandera chilena.
La emoción y la euforia se combinaban en las gargantas de todos nosotros. Los recuerdos de los malos ratos causados por el excesivo precio de las entradas, la demora en la entrega del ticket, el soporífero tono de voz de la telefonista a cargo de dar la información en la central de venta, todo aquello quedaba atrás. Había valido la pena. Porque estábamos en presencia del espectáculo musical más grandilocuente del planeta (con todo respeto a los fans de los Rollings Stones), protagonizado por la mejor banda de rock del mundo. La empatía entre Bono y su público surgió de inmediato. Un coro de 75 mil almas, incluyendo al Presidente Ricardo Lagos, comenzó a destrozar su garganta. No pararía durante toda la noche.
La impresionante pantalla gigante en forma de media luna destellaba imágenes y luces al compás de una batería de éxitos que mezclaban los últimos hits de la banda con clásicos de los ochenta y noventa, todo con un sonido impecable. Quedaba claro que The Edge era el arquitecto musical de U2, mientras que Bono era el ideólogo. Su mensaje político y de conciencia social era patente en cada una de sus intervenciones. El mismo que habla de coexistir y de la tolerancia, que aún hoy causa tanta urticaria en algunos y una ilógica suspicacia en otros.
???Vértigo???, ???Sometimes you can???t make own your own???, ??? ???Beatiful day???, Love or Peace or Else???, ???Sunday Bloody Sunday???, ???Pride??? y ???One??? fueron los temás más ovacionados. Nota aparte merece la interpretación de ???Mothers of Disappeared???, con The Edge tocando el charango que horas antes le había regalado el Presidente Lagos a Bono. Dos bis coronaron una presentación de dos horas quince minutos, distinta a la que suelen montar en Europa y Estados Unidos, ya que por fin se pudo aprovechar una plataforma técnica creada para grandes estadios y no para recintos cerrados como los que existen en el país del norte y el viejo continente.
Paul Mc Guinness, legendario productor de U2, escribió en www.u2.com que "(El concierto en Chile) Es uno de los mejores que han dado. La banda estaba en su mejor forma y el público fue excepcional". Los que fuimos testigos de ese momento no podríamos objetar esa apreciación. Aún así, es difícil transmitir en una crónica lo vivido esa noche. Es que fue un concierto épico, digno de los dueños del espíritu del fuego inolvidable.
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02/03/2006 a las 10:58 →
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