Vuelvo a retomar el tema del cual hace mucho tiempo escribí en este espacio.
Más allá de la polemica de la venta en farmacias de este medicamento, para algunos anticonceptivo y para otros abortivo, es nuevamente la palabra LIBERTAD la que se pone en juego y se entre mezcla con otra muy poderosa, llamada MORAL.
Como ya lo he dicho antes, considero que la libertad es el bien más preciado de una persona, y debe ser defendido por sobre todo aspecto. Creo cuerdo, por lo mismo, que debe quedar en cada uno de nosotros la decisión de hacer, decir o realizar algo, sin que esto afecte la integridad o respeto de otra persona ni contravenga las leyes por las que nos regimos.
Aqui se nos presenta el primer gran problema. Por una parte, se les ha exigido a farmacias a vender un medicamento el cual no desean comerciar por razones morales. Por otra parte, al ser las farmacias establecimientos dirigidos en sus bases por el Estado, y deben cumplir con ciertas exigencias por la calidad del servicio que prestan, se han visto sancionadas y exigidas a vender la famosa pildora del dia despues.
Entonces, ¿es valido que se le obligue a las cadenas farmaceuticas a comerciar algo que moralmente les provoca contradicción y coarta la libertad valorica o de conciencia para ellos?
Mirandolo desde el otro punto de vista, tenemos que analizar lo que la ciudadania esta sufriendo debido a dicha medida. Y es que es por el servicio que prestan las cadenas farmaceuticas y, en especial, en relación a este tema que se debe hacer una diferencia notable.
Y es que, tambien como ya lo comentaba anteriormente, es muy distinto el vender dulces en un negocio a vender medicamentos de este estilo Una persona no sufrirá de mayores perjuicios si se demora más o menos en comprar un dulce. Pero cuando se trata de un medicamento que debe ser tomado durante las primeras 12 horas después de realizado el acto sexual, creo que no es menor que no se encuentre en ninguna farmacia, agregando además que antes de ir por la farmacia debió pasar por un medico que le entregara la receta, asunto que también le quitó tiempo de busqueda.
Siguiendo con el ejemplo de dulces, es muy probable que un negocio se encuentre cercano al otro y no sea dificil de encontrar por parte del potencial comprador el material que el desea, solo por el hecho de caminar un par de cuadras de diferencia.
En respecto a los medicamentos, y tomando en cuenta que las cadenas de grandes farmacias actualmente han hecho desaparecer a la competencia de farmacias pequeñas, no es cosa de caminar una cuadra entre un negocio y otro para encontrar el farmaco en discusión, puesto que todos estos establecimientos corresponden a tres grandes cadenas, y si en un local de la misma marca no está, no importa cuantos locales se recorran de esa misma empresa, pues nunca se encontrará. Es decir, si no encontramos en la farmacia ahumada de manquehue el postinor2, tampoco lo encontraré en el de providencia ni en el de peñalolen. Considerando que eso se repite con los otros dos grandes conglomerados de este tipo (cruz verde y salcobrand) y volviendo a sumar que el tiempo es un apremiante, creo que es justo que se exija a las farmacias la venta de dicha pastilla, sin entrar en el debate si es abortiva o no, para asi tambien cumplir con las exigencias de la elección libre de parte de los posibles consumidores.
¿Es justo pasar por encima de la libertad de conciencia de los dueños de farmacia? ¿Tienen ellos derecho a restringir su venta, asi como para el resto de la ciudadania?
Esta vez, la decisión no debe pasar por los dueños de las farmacias sino por la conciencia de cada cual. Está en uno la decisión de ciertas cosas. Como tomar una pastilla ''abortiva'' o no. Y deben existir los medios necesarios para que yo pueda optar en decidir o no.
Si yo tengo un respeto personal por la vida y no quiero consumir dicho medicamento, es mi asunto. Pero es un valor que YO le doy a la vida, y no debo imponérselo al resto de las personas, por que desconozco como ve alguien o no ciertas cosas. Si una niña, joven, mujer o anciana decide o no tener relaciones sexuales y despues de ellas tomar o no una pastilla del dia despues es una decisión que debe quedar, a mi juicio, en su conciencia y no en los matices morales de algunos pocos. La decisión debe ser de cada cual y no de los que tienen a cargo el servicio de vender medicamentos.
Apoyo, por lo mismo, la moción del gobierno de multar y exigir la venta de este medicamento, para que asi no se me quite de antemano la posibilidad cierta de optar por hacer algo o no.
Es el Estado a través de sus administrativos quien debe velar la libertad de conciencia de cada individuo, y que, por tanto, leyes o decisiones moralistas no me prohíban desde siempre a realizar tal acto.
Eso llamado libertad y tolerancia...


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Nada que agregar Andreita,
Concuerdo con lo que expones, es necesario que se resguarde la libertad de poder optar, cada uno deside guiado por sus convicciones , pero deben existir opciones para todos.
Un abrazo Amiga,
Cecilia