Al implementar procesos de cambio en las organizaciones, una de las dificultades mas frecuentes que me encuentro como consultor, es la falta de tiempo, explicación que usualmente me dan los mismos clientes que me han contratado para generar el cambio.Mis argumentos usualmente van orientados a indicar que la falta de tiempo es otra forma de mostrar mis prioridades, y que por tanto eso sólo señala que el programa no es la prioridad, o menciono metaforas como las del leñador que no tiene tiempo para afilar el hacha debido a la gran cantidad de arboles que debe cortar.
Otra forma en que encaro el tema es mostrar la posibilidad de capacitarnos en el uso eficiente del tiempo, ya sea a través de mantener un foco para nuestra acción, o actuar desde la intuición (Kairos) evitando el exceso de estudio (cronos)
Y por supuesto, también es posible mostrar las consecuencias de mediano y lago plazo, implicitos en la metafora del leñador, de no hacer un alto para mejorar nuestra capacidad de acción en el corto plazo. Y encuentro en la red, nuevamente en el blog Productividad Personal, un post que muestra el dramatismo que esto puede alcanzar. Copio parte de su post
Después de haber dirigido la maquinaria de guerra norteamericana en Vietnam, Robert McNamara sorprendió a propios y a extraños pidiendo perdón por la intervención de Estados Unidos en el conflicto del país asiático. La reflexión, de McNamara según explica Albert J. Jovell en “Liderazgo afectivo se resumía del siguiente modo:
“Cada vez que hablábamos del tema del Vietnam con el presidente Kennedy, era muy tarde para llevarle la contraria y ya no quedaba tiempo para reflexionar sobre las diferentes alternativas de la acción. Siempre sucedía al final de una dura y larga jornada de trabajo. El día a día de los asuntos de Estado no nos permitía tener suficiente tiempo para reflexionar sobre las posibles decisiones que se debían tomar. Además, a esas horas del día, nadie se atrevía a llevar la contraria al presidente”
O sea que el no haberse dado el tiempo, los espacios para debatir, tuvo como consecuencia los millones de muertes de esa guerra, y parece, por la actual guerra, que no hemos aprendido la lección.
El no darnos tiempo, delegando lo urgente, para reflexionar lo que es importante puede tener consecuencias tan impactantes como las que apunta McNamara, esto implica valor incluso para desafiar las jefaturas que imponen la visión de corto plazo
¿cuales son las conversaciones que Ud no tiene tiempo para tener? ¿cuales serán las posibles consecuencias a mediano y largo plazo?


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