Escrito por la corresponsal en Argentina de ese medio, Jude Webber, el artículo (ver original aquí) comienza describiendo poéticamente una noche santiaguina, hasta que en medio de la poesía aparece el Transantiago con sus colas y quejas. La periodista aclara que el megaproyecto fue iniciado durante el período Lagos, pero que Bachelet se transformó en su rostro emblemático.
La periodista añade que parte del problema de Bachelet radica en las altas expectativas que había al comenzar su gobierno. Lo que no dice es que esas altas expectativas eran las que tenía sólo la población mal informada, ya que todos los analistas serios, de todas las tendencias, coincidieron en su momento en que Bachelet podía “no dar el ancho” como Presidente de un país (por ejemplo, ver aquí). Pero eso, el artículo sencillamente lo omite. Tampoco señala que durante los debates presidenciales se pudo detectar la falta de conocimientos sobre economía y sobre política internacional en la entonces candidata concertacionista.
El artículo deja entrever que la mejor carta de Bachelet para llegar al primer estrado de la nación era sencillamente su simpatía y hasta su feminidad y buena presencia, en un mundo dominado por hombres. Webber literalmente describe la situación en los siguientes términos: “Con su cabello rubio cobrizo, sonrisa resplandeciente y modales informales, derrochaba carisma en medio de un mar de ternos.”
El artículo luego describe el boom inicial que, inmediatamente tras su elección, catapultó su popularidad sobre el 60%, para luego descender bruscamente. Sin embargo, esta baja al parecer no le ha afectado, señala el artículo, citando a Marta Lagos para encontrar apoyo a tan inverosímil aseveración: “No podría interesarle menos el poder político”, es la cita concreta, para luego proseguir con una serie de ejemplos en los que la mandataria ha hecho lo políticamente incorrecto al momento de dirigirse a la opinión pública. Jude Webber señala que a su juicio, lo que podría haber sido percibido como un carisma peculiar, valiente y transparente, en realidad la ha dejado posicionada como inexperta o ingenua, agregando que “mucha gente equipara su estilo presidencial sensible con incompetencia”.
En seguida se le critica haber accedido a las demandas de los secundarios, sentando un precedente que – aunque el artículo no lo dice explícitamente – ha desatado una seguidilla de protestas, huelgas y paros. Lo que sí señala es que Bachelet pasó de ser a los ojos de los chilenos desde “una rompedora de esquemas, a una presidenta pata-coja con casi dos tercios de su período por delante”.
El artículo habla luego de lo difícil que ha sido a las mujeres, especialmente cuando no son esposas de importantes políticos, alcanzar primeras magistraturas en Latinoamérica. Más adelante detalla sus antecedentes familiares y menciona su paso por Villa Grimaldi, así como sus estudios de medicina, su especialización en pediatría y sus “estudios militares”, que la llevaron a desempeñarse como la primera mujer Ministro de Defensa de Latinoamérica.
En seguida, el artículo habla del machismo preponderante en Chile y de las condiciones de desigualdad que deben enfrentar las mujeres. Lo que el artículo no menciona es la escasa participación de mujeres en organizaciones y partidos políticos, que redunda en que muchas veces las candidatas mujeres no lleguen a serlo por sus méritos y trayectoria sino sólo porque es bien visto que haya mujeres en política.
Webber señala, a continuación, que lo que podría haber sido el gran estandarte de lucha de Bachelet: la igualdad de oportunidades para la mujer, fue desperdiciado y el tiro salió por la culata al probar suerte con un gabinete paritario que resultó un fiasco y que finalmente tuvo que ser masculinizado.
Luego la periodista habla del doble estándar seguido por Bachelet al combinar un discurso feminista y cualidades supuestamente sensibles con el hecho de que su propia personalidad es muy similar a la de un “macho dominante”. A modo de ejemplo se cita a uno de sus Ministros, quien permanece anónimo, diciendo que “en ocasiones los funcionarios pueden ser sorprendidos por decisiones en las que no fueron consultados”. Para colmo, la propia Bachelet se ha comparado públicamente con personas como José Luis Rodríguez Zapatero, en lugar de hacerlo con Angela Merkel, Hillary Clinton o Segolene Royal, agrega el artículo.
En seguida el artículo se extiende sobre el problema de los subcontratistas de CODELCO, las permanentes movilizaciones y paros, los problemas con el suministro de gas argentino y la alta inflación. Según un inversionista bancario no identificado por la periodista, Bachelet “solo sobrevive sin mayores problemas porque Chile está nadando en plata”.
Finalmente, la periodista suaviza el artículo al hablar de la crisis de la Concertación y describirla sin responsabilizar de ella a Bachelet, como si el presidente de un país no debiera ser también el líder político de la coalición que lo sustenta. Sin embargo, a renglón seguido añade que mucha mujeres “temen lo que ya puede ser un hecho: un rendimiento pobre de Bachelet muy probablemente hará difícil que otra mujer siga sus pasos”, refiriéndose específicamente a Soledad Alvear.

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Ahora con mi sentido respeto creo, que M. BACHELET ESTA MAS PREOCUPADA DE SERLamentablemente eso pasa la cuenta y tendremos que pagar los platos rotos los de siempre y justamente hoy por hoy eso pasa "piolita" por que el estado chileno hoy se duerme con su colchoncito lleno de dólares y la cosa que no funcione, simple, inyectémosle plata (educacion,salud,transporte,problemas sociales......etc), no creo que esa sea la idea, pero bueno, somos simples ciudadanos.
Saludos.
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Hola