Durante mucho tiempo veíamos que la Concertación podía responder a todas nuestras inquietudes y sueños. Desde cierta perspectiva, muchas personas se sienten muy agradecidas con esta coalición y, por lo mismo, de mil formas se sienten en deuda con ella, con sus políticos, militantes y funcionarios de todo tipo, sean públicos y/o municipales.
A medida que trascurre el tiempo, se vuelve imperceptible cómo la maquinaria política instalada en los distintos espacios públicos deja de cumplir su función primordial de servicio a la comunidad y de pronto la descubrimos sirviéndose de lo público para satisfacer sus propios intereses.
Es muy normal que esto ocurra, dicen algunos simpatizantes, es muy necesario cuidar a nuestra gente, dicen los militantes; y así, como dijimos, de manera imperceptible, de manera terrible, comprobamos que muchos espacios públicos administrativos, se han transformado en verdaderos feudos políticos en donde el mérito no vale tanto como las recomendaciones de todo tipo. Y no falta quien diga, "..es que eso es normal y siempre será así,.."
Frente a esta realidad el concepto Paradigma surge y viene a ayudarnos para comprender mejor lo que viene ahora.
De manera simple podríamos decir que un Paradigma es una manera particular de hacer las cosas, es una costumbre, algo así como, "una cosa normal siempre". Un ejemplo muy bueno es cómo el famoso "Transantiago" rompió la creencia que se tenía sobre el gremio de los "micreros", gremio poderoso e imposible de manejar y de encausar. La tarjeta "bip" rompió la creencia de la imposibilidad de pagar el pasaje de otra manera que no fuera con efectivo todos los días.
Así, los resultados de la elección del día de ayer, nos advierte que un antiguo Paradigma pronto está por cambiar y hacernos pensar un poco más, esto es, saber que nada puede permanecer en un eterno "estatus quo".
La derecha política está conquistando corazones y no tanto por lo que promete y predica como por los errores de sus contrincantes históricos, y son esos errores paradigmáticos que comienzan a vislumbrar cambios portentosos y a generar nuevos Paradigmas a nivel general y en lo político.
ES tiempo de cambiar, es tiempo de generar nuevos Paradigmas para enfrentar los desafíos que aún están pendientes, la educación, la salud y el desarrollo sustentable de políticas productivas que nos permitan salir del subdesarrollo con una verdadera productividad y calidad de ésta.
Un nuevo paradigma, más que explicarlo como una costumbre o manera de hacer las cosas, es una actitud de cambio, es un deseo intrínseco de cambiar a partir de las nuevas realidades. Marco Enrique dice "Chile cambió" y estas dos palabras nos advierten que verdaderamente Chile está cambiando, los ideologísmos frente a los actuales modelos de sustentabilidad no cuajan verdaderamente a la luz de nuestro deseo de nación, de país.
Mario Alberto Muñoz Zepeda
Profesor
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