
Leí hace un rato en Atina Chile un post que me dejó una especie de ardor en el estómago (click aquí). En él, quizá con la mejor de las intenciones, jaime Peña critica las intenciones de algunas personas -parlamentarios incluídos- de rebajar las joranadas laborales o aumentar las vacaciones.
Como causa de tal afán, J.Peña menciona la pereza. Según él, los chilenos seríamos flojos y sin cultura del trabajo. ¡Discrepo comepletamente!
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Mi respuesta al post de J.Peña fue algo caliente. Lo reconozco. En cierta medida, me tocó una fibra sensible: el trillado tema familiar de ver todos cómo mi madre ha hecho pedazos su salud por una jornada laboral, a todas luces, abusiva. Profesora en una universidad, trabaja fácilmente 14 horas al día, entre jornadas de clase, labores administrativas y luego horas de correcciones y demases. Ella y gran parte de sus colegas están cada día con más enfermedades (y más y más licencias. basta con comparar empíricamente a lo largo de los años el incremento exponencial que han tenido).
Conozco gente que trabaja como dependiente en locales comerciales, con una jornada laboral de casi 12 horas diarias: entrada a las 10 AM, salida a las 10 PM; apenas media hora para almorzar (tiempo que no alcanza para comer bien, ni mucho menos para reposar). No tocaré el tema del traslado hogar/casa - casa/hogar, sobre todo en Santiago (Lo que veo en las noticias y lo que me cuentan. No vivo en Santiago). Bastante se sabe ya de ese tema. Aún así, menciono a un amigo santiaguino que en el día debe tomar 6 micros para ir a trabajar.
La verdad, yo creo que el chileno es bastante trabajador y aperrado. El problema son las relaciones laborales.
En Chile se comenta y debate sobre la pésima relación jornada vs. productividad. Sin embargo, creo que trabajar infinidad de horas no nos hace más productivos, sino todo lo contrario. Mis razones poco o nada tienen que ver con análisis económicos o de expertos en Psicología Laboral, sino simplemente observaciones empíricas (bueno... esa es la base de mi oficio).
* Simplemente, siéntese en su silla pensando que tiene que trabajar 8 horas, para luego hacer lo que quiera. ¿Cómo se siente? Seguramente, normal.
* Ahora, repita el proceso, pero pensando que debe trabajar 6 horas. ¿Cómo se siente? Como rey, supongo. Hasta le gustaría empezar a trabajar, considerando lo que viene después.
* Repita nuevamente el proceso, pero esta vez contando 12 horas por venir. ¿Qué tal?
Quizá piensa que se le irá la mitad de la vida sentado frente a esa silla. Si quiere ir al cine, leer un libro, escuchar música o acariciar a su pareja, "sonó". Comerá apurado, no tendrá tiempo para digerir ni asimilar proteínas. Si el tiempo de almuerzo es ajustado, apuesto a que comerá chatarra o comida fría. Almorzar no es un placer, almorzar no es alimento, almorzar es un trámite que debe hacerse rápido. ¿No cree ud. que es mejor comer relajado, y luego reposar la comida tranquilamente, hasta que uno mismo ya siente ese cosquilleo por seguir haciendo cosas? Lo encuentro 10.312 veces mejor que la sola idea de comer a la ligera y luego retomar las faenas con el estómago pesado.
En lo personal, no sirvo para nada si no dispongo de al menos una hora diaria para sentarme a tocar guitarra. Quizá para estudiar alguna pieza clásica, componer o transcribir o simplemente, como me gusta decir, "hacer algunos sonidos". Asimismo, necesito también de algunos momentos para sentarme a escuchar música, porque es lo que me equilibra, lo que me entusiasma. Como decía Milton nascimento, "Mejor que la música, sólo el amor". Buen cine, abundantes libros... todo requiere una cantidad de tiempo disponible.
Me gusta pensar que las personas trabajan porque tienen un propósito. Yo trabajo principalmente por tener un techo, comida, y desarrollo personal (y financiamiento para el mismo). En su momento, agregaré la vida familiar. Ergo, si por trabajo no puedo disfrutar de mi techo, no puedo comer tranquilo y no tengo tiempo para desarrollar mi interior ni para una vida familiar plena, entonces me contradigo y pierdo mi propósito. ¿Para qué trabajo entonces? El trabajo deja de ser un placer y se convierte en una carga. Ahora bien, espero su respuesta: ¿por qué trabaja usted?


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Al pan, pan
Trabajo para tener días libres, para disfrutar el fin de semana, para comer y vacacionar. Trabajo para tener un lugar donde descansar, para pagar mis ocios, esperar los feriados, y reposar legítimamente.
Eso, para tener nombre de ociosa eterna
¿ Seré muy descarada?
Saludos