Arturo Ruiz

LA CRISIS DE OCCIDENTE I


 

Gottfried Wilhelm von Leibniz

 

Si algún día se da la oportunidad de que por fin me doctore, lo cual implica una beca de doctorado que incluya mi manutención y la posibilidad de una carrera académica PAGADA en una universidad estatal y laica –me expulsaría de alguna confesional, sin contar con mi excomunión, mi anatema y consecuente condena eterna para regocijo de los bienaventurados –abordaría el tema de la posmodernidad y de la supuesta crisis de occidente de una manera radical: las negaría.

Todas las certezas de la llamada modernidad, o sea dos de ellas, las otras siguen ahí tal cual, parecen haberse derrumbado, pero ¿fueron alguna vez certezas? El propio Kant y sólo Descartes es más moderno que Kant (pues a Hegel y a Marx se les puede achacar cierto romanticismo) ya había pensado cómo llevar a la Filosofía por el “camino seguro de la ciencia” y había dicho que eso era posible en caso de que no se pensaran las antinomias de la razón: Dios, la Libertad y la Inmortalidad. Estas eras antinomias en la medida que podía probarse tanto su existencia como su no existencia. Para fundamentar su ética, Kant debe suponer una libertad a medias a la que llamará autonomía de la voluntad, puesto que, sin ella no hay ética posible, sin embargo, renuncia a su conocimiento ontológico o sea a todo conocimiento ontológico –me van a perdonar que no aborde la libertad en Kant, pero esta no es mi tesis de doctorado, este un post de blog, así que si no quieren investigar en otro lado me van a tener que creer.

La renuncia al conocimiento de la cosa en sí en Kant sublevó a mucha gente, entre ella a gente muy inteligente, como a Hegel que dijo que “absurdo es un verdadero conocimiento que no conoce la cosa tal como esta es en sí” y entonces inventó el Espíritu, lo cual sublevó a su vez a otro caballero muy inteligente llamado Marx que suprimió esa fantasmagoría y la reemplazó por la lucha de clases… este Espíritu o Razón Hegeliana, era claramente un disfraz del viejo dios cristiano, vestido con ropajes más intelectuales, medio aristotélico, identificado con el “pensamiento que piensa pensamiento”. Sí, es una cosa muy rara: la teología siempre termina en rarezas así.

Hegel le abrió la puerta a “la religión revelada” como síntesis absoluta del “espíritu absoluto” o sea la última chupada del mate ontológica, Marx no tuvo más que negar totalmente dios si quería ser dialéctico… había que ser dialéctico, sino fuera por la invención del método dialéctico no estaríamos hablando de Hegel. A grandes rasgos el método dialéctico: la historia se mueve a través de negaciones en conflicto que dan lugar a síntesis que a su vez dan lugar a nuevas negaciones… son enormes los rasgos, de nuevo: esta no es mi tesis doctoral…

La modernidad se creía moderna, pero, salvo por algunos valientes, no estaba dispuesta a renunciar a su dios, el cual como había advertido el propio Kant –un piadoso cristiano –era incongnoscible. Entonces, había aparecido Leibniz, a quien Kant seguro quería confirmar, pero no pudo, un genio matemático curioso que es citado en Filosofía básicamente como el tipo que cometió todos los errores… ¿por qué es tan importante? Porque, pese a haber equivocado todas sus respuestas, hizo las preguntas correctas. Él supuso que toda las cosas, la creación, LO ENTE EN CUANTO TAL O SEA TODAS LAS COSAS QUE HAY EN EL UNIVERSO O MULTIVERSO, ES DECIR TODAS LAS COSAS QUE HAY EN CUALQUIER PARTE, O SEA TODO suponía necesariamente en cuanto su propia existencia y ordenación racional un CREADOR INTELIGENTE… y este, queridos amiguitos, es un error garrafal, damajuanal, si se quiere pero vamos a dejar esto hasta aquí… si se atreven leerán lo que sigue en el próximo capítulo, a la batihora que sea pero por los mismos baticanales.

 

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