
Escrito por Corresponsales La Opiñón
Perdimos y no hay más que decir. 3-0 fue el resultado y un país lloró. Y de verdad las lágrimas caían de nuestros ojos, porque teníamos esperanza en un futuro distinto, en torcer el rumbo de la historia, en cambiar nuestro destino.
Perdimos y no hay más que decir. 3-0 fue el resultado y un país lloró. Y de verdad las lágrimas caían de nuestros ojos, porque teníamos esperanza en un futuro distinto, en torcer el rumbo de la historia, en cambiar nuestro destino. Pero la verdad es que no fuimos capaces.
Son pocos los momentos en que Chile se reúne. Son más escasos los episodios en que la patria se viste de un color. Son más comunes los tiempos de pugna, de debates sordos, de chaqueteo, de desconfianza y de viveza. Es que nos gusta pelearnos al parecer...
Estos chicos elebaron el nombre de nuestra bandera. No hacen creer, soñar, saltar y pensar que podemos ganar, en que podemos hacer la diferencia.
¿Fútbol?, ¿Meter la pelota en un arco?, noo. Es más que eso, es gritar que somos un país. Desde lo más austral a Visviri, somos uno, no importa religión, partido, equipo, barrio, clase social, étnia. Somos uno: Chile.
¿Y saben? Estos cabritos nos han hecho recobrar ese mágico momento de sentirnos ganadores, un próspero país, una energía vital de futuro, de garra y pasión.
Ellos amigos, nos invitaron a conocer qué es posible juntos. Con seriedad, ambición, talento y también problemas.
Somos Chile, somos nuestro largo y bello país. Nos debemos a los 16 millones. A nuestros hijos y nietos.
Gracias chiquillos por regalarnos un "ratito de unidad". Son Chile cabros!!!
- Corresponsales La Opiñón


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