En un artículo de una revista de circulación nacional leía sobre este tema del cual destaco algunos párrafos textuales lo siguiente:
Por Luis Argandoña (Master en Comunicación) y Hernán Larraín M. (Cientista Político);Revista Qué pasa:
La lógica de la "web 2.0" (o internet de segunda generación) está permeando silenciosamente la política. Esto significa que las personas ya no son receptores pasivos de mensajes, sino que tienen la posibilidad y las armas para involucrarse, participar e influir activamente.
Como dice Joe Trippi, uno de los expertos electorales más reputados en EE.UU., "El juego cambió de una manera que la elite necesita entender". Ya no se trata de lo que las campañas puedan hacerle a la gente. Sino de lo que las mismas personas, usando herramientas como los blogs, YouTube o los teléfonos celulares, pueden hacerles a las campañas.
Uno de sus subtitulos indica:Un nuevo paradigma; tu y yo conversamos
O como diría Barack Obama: "Esto se trata de ti, no de mí". La diferencia fundamental de la campaña 2.0 es que los candidatos se ven obligados a asumir -más allá del discurso- que los protagonistas son los electores, no ellos.
"Las campañas tradicionales, vía medios masivos, le entregan un mensaje claro a la gente: tu opinión no cuenta", señala Joe Trippi. Yo hablo, tú escuchas. La expectativa de hoy es por una conversación auténtica, directa, que sea relevante para quienes la escuchan. En palabras de Phillip Gould, uno de los estrategas más cercanos a Tony Blair, los ciudadanos parecen decir: "No voy a escuchar nada de lo que tengas que decir, a menos que te ganes el derecho a ser escuchado".
Y ganarse ese derecho significa, entre otras cosas, saber escuchar genuinamente. Es un giro radical desde el "full marketing" hacia la participación y la comunicación personalizada: cercana, espontánea, involucrada. No se lleva levantar la voz y callar activistas, ni hablar desde tu oficina en Washington, en la sede del partido o en el último piso de Sanhattan. Es necesario salir a buscar a las personas y aceptar la pérdida de una cuota significativa de control sobre el mensaje y la trayectoria de la campaña.
Se trata de un estilo de campaña que está en pleno desarrollo en los países desarrollados, sin alcanzar aún su total maduración, pero que de seguro para el 2009 habrá aterrizado en Chile.
A esta distancia y falta de confianza ha contribuido también la política como un espectáculo medial intensivo y maqueteado. El exceso de mensajes e información comoditizada está terminando por saturar y insensibilizar a las audiencias. Sólo entre 1997 y 2006, según un estudio de Conecta Media Research, la oferta de contenidos informativos en TV prácticamente se duplicó.
Frente a esta avalancha, el diagnóstico es claro: si quieres comunicarte con los electores, si quieres ganar una elección, vas a tener que inventar algo distinto.
Sobre las viejas campañas de los 90 y lo que pasaba en Chile en esos años:
Sin duda fueron una revolución en su momento. A principios de los '90 en EE.UU. y Europa, y a finales de esa década en Chile, las campañas se volvieron una enorme e interminable batalla publicitaria. Un espectáculo montado con saltimbanquis y batucadas, listo para ser consumido por el televidente. Nada demasiado diferente a la guerra de las teleseries. Aquí, la imagen era todo y la "marca" del presidenciable era el valor más preciado.
El candidato era el centro: Lavín vs. Lagos. En esta lógica, el votante es sólo un consumidor frente al más sofisticado de los productos. Lo principal es la apariencia, y por eso desembarcó un ejército de consultores, publicistas, diseñadores, media trainers, esteticistas, peluqueros y sastres. Se instaló la profesionalización hasta en los más mínimos detalles.
La información se volvió el arma de campaña clave. De ahí el ascenso de las encuestas como el oráculo de la opinión pública. Y, claro, sus resultados nos recordaron periódicamente que el cliente siempre tiene la razón.
En este estilo de campaña, los mensajes y cuñas se elaboran bajo un estricto control partidario. La comunicación es unidireccional: para maximizar la eficiencia en el uso de los recursos, los ciudadanos son tratados como una gran masa homogénea. Las clásicas y formateadas visitas a las ferias, un Lagos tomando a niños en sus brazos o un Lavín sacándose polaroid con los transeúntes, fueron ingeniosas maneras de simular un contacto personal real.
Como conclusión termina indicando, y lo que se puede esperar para el medio nacional :
Pero más allá de las nuevas tácticas, lo central es entender que la "campaña 2.0" no se trata sólo de tecnología o de tener un video simpático en YouTube. Se trata de un cambio fundamental en el tono y el carácter de la conversación. Y probablemente aquel candidato o candidata que logre abrir esa conversación y establecer un vínculo directo con los electores tendrá una ventaja decisiva.


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"No voy a escuchar nada de lo que tengas que decir, a menos que te ganes el derecho a ser escuchado" ... así lo hace el pueblo y así algunos Gobiernos...
Es un giro radical desde el "full marketing" hacia la participación y la comunicación personalizada:
"qué buena frase de marketing" ... pero... me parece que la buena política no necesita de ingenieros comerciales... "no sea que le terminen vendiendo hasta su propio voto"...
si quieres comunicarte con los electores, si quieres ganar una elección, vas a tener que inventar algo distinto. ¿ínnovación política...?
pero que de seguro para el 2009 habrá aterrizado en Chile. aterrizó el 2005, por si no se dió cuenta... "soy un hijo de la generación"...
Lavín vs. Lagos ... ¿...? ... nunca hubo Lavín versus Lagos... "a Lavín nunca le ha alcanzado ni siquiera para Lagos"... Lavín traía el estigma de ser "el más obtuso" de las filas pinochetistas...
Pero más allá de las nuevas tácticas, lo central es entender que la "campaña 2.0" no se trata sólo de tecnología o de tener un video simpático en YouTube. Se trata de un cambio fundamental en el tono y el carácter de la conversación. Y probablemente aquel candidato o candidata que logre abrir esa conversación y establecer un vínculo directo con los electores tendrá una ventaja decisiva.
¿para seguir haciendo chambonadas?...
¿por qué todo el mundo baila al son de ir como borregos detrás de un candidato... y no detrás de objetivos...?
¿por qué tenemos que aceptar la jugada del adversario y jugar con sus reglas ... y ver sus resultados mediocres, envolviéndonos en su juego... si podemos imponer nuestras propias jugadas ... ?
¿por qué temen a ser brillantez...?
Esto significa que las personas ya no son receptores pasivos de mensajes, sino que tienen la posibilidad y las armas para involucrarse, participar e influir activamente.
no todavía, creo yo, estimado enrike... "podemos destruir campañas"... si...
pero aún no podemos construir el Chile que queremos...
web 2.0 .... aún no basta a la par de "Gobiernos 2.0"
mis saludos cordiales...