El
Gobierno cumplió su promesa de enviar el proyecto de ley que crea
nuevas corporaciones de giro único que, en la práctica, eliminarán la
dependencia municipal de las instituciones educativas públicas. Dichas
nuevas corporaciones dependerán de otro organismo, que también hay que
crear, que por el momento ha sido llamado Servicio Nacional de
Educación.
Esta iniciativa, que pretende constituirse en una reforma completa a
nuestra educación no cumple, en mi opinión, con la tarea de solucionar
las causas reales por las cuales nuestra educación pública está
empantanada. Es cierto que diferentes sectores han criticado la gestión
que los municipios han hecho en educación y es innegable que las cosas
podrían haberse hecho de mejor manera, sin embargo, no podemos
cerrarnos a hechos que escapan a la gestión municipal y que han
provocado serio daño a nuestra educación pública, entre ellos:
a) La existencia del Estatuto Docente: verdadera trampa que crea por
una parte la idea de una necesaria estabilidad laboral de los docentes,
pero que en la práctica sólo ha servido para impedir que las
instituciones educativas públicas puedan modificar sus equipos docentes
(tanto de aulas como directivos) de acuerdo al mérito de los resultados
y las evaluaciones. El Estatuto Docente ha cubierto con un manto al
magisterio chileno ocultando y poniéndole techo a los docentes
creativos e innovadores y disimulando a todos quienes ejercen la
profesión sin las motivaciones o rendimientos aceptables para que su
trabajo se constituya en un aporte para sus estudiantes y para el
sistema.
b) La todavía escasamente significativa evaluación docente que sigue
teniendo poco impacto, tanto en lo motivacional (sus incentivos no son,
por varias razones, demasiado atractivos por innumerables
incumplimientos, olvidos, trabas y un largo etcétera, a los profesores
públicos de excelencia), como en lo relativo a ser fuente de
información para corregir los errores que se van detectando en los
diversos ámbitos del complejo tema educativo.
c) La inexistente evaluación a los directivos docentes y un amplio
llamado a concursos públicos para proveer los cargos directivos en las
instituciones educativas. Diversas trabas administrativas y financieras
impiden lo que, sólo en teoría, puede hacerse.
d) La endémica falta de recursos de los directivos encargados de las
unidades educacionales, quienes no tienen presupuestos para administrar
y no cuentan, por lo tanto, con la libertad de racionalizar y focalizar
los recursos hacia aquellos ámbitos que perciben como deficitarios. Los
municipios, al ser los sostenedores, reciben los dineros y los
distribuyen de acuerdo a su criterio e iniciativa.
e) Los planes y programas de estudios, absolutamente
descontextualizados con el mundo moderno, con el impacto de las
tecnologías de la información y con las habilidades y competencias que
forzosamente deberán desarrollar nuestros actuales alumnos cuando
requieran participar del mundo laboral (y con ello ser parte del
desarrollo del país). Dicho claramente, desde lo metodológico, lo
curricular, lo evaluativo y también desde los contenidos, los programas
de estudio están en la mayoría de los casos obsoletos, con una mirada
casi decimonónica en pleno siglo XXI.
f) La escasa preparación o motivación de una gran cantidad de
funcionarios del Mineduc que tienen directa relación con las escuelas,
como quienes se desempeñan en las provinciales de educación o en las
seremis, que no suelen tener ni los conocimientos, ni las informaciones
necesarias a la hora de servir de guía, ejemplo o vía de solución a las
múltiples consultas que les hacen padres y apoderados, por una parte y
docentes y directivos docentes, por otra.
g) Baja calidad de la formación docente en las escuelas de pedagogía,
especialmente en las instituciones públicas de educación superior, con
varias fallas tanto en lo pedagógico, como en lo propio de los
conocimientos de sus disciplinas.
Todo lo anotado anteriormente, y otras cosas que omití, han sido dichas
muchas veces y han sido causa real del entrampamiento de la educación
pública. En casi todos esos aspectos, el municipio casi no tiene
responsabilidad y, por lo tanto, creo firmemente que la creación de
estas nuevas corporaciones per se, no soluciona el problema, que es
mucho más de fondo.
No quiero decir con esto que no apoye la creación de dichas
corporaciones, menos aún que esté en contra de ellas, simplemente
señalo que su implementación no apunta al centro del problema
educativo. Dicho de otro modo, si se persiste en mantener las
condiciones enumeradas más arriba, las nuevas corporaciones tenderán a
repetir los resultados que actualmente lamentamos, porque esta es una
falla sistémica y no meramente administrativa.
Prof. Benedicto González Vargas







el asunto de la "mala educacion" tiene a dos participantes de mucha importancia.
1º Profesores que no califican por ser esta una carrera de mercado y no como lo fue hace ya mil años, Vocacional.
2º Alumnos desmotivados que no cuentan, por motivos archi conocidos de toda la atencion que deberian darle sus padres.
Lo demas, son puntos relevantes pero que no originan de por si una solucion ni conducen de manera magica a lograr mejores niveles en la calidad de la educacion.
Aunque se dotara de los mejores equipos tecnologicos a un colegio con alumnos del nivel de desmotivacion existente es seguro que no habria una respuesta como la esperada.
Aunque se dotara de los mejor pagados Profesores a un colegio si estos no tienen mas motivacion que "vivir" el dia a dia, tampoco, nada se lograria.
En Chile la Educacion no es mala, es ¡¡FOME!!, basta ver que libros se le xige leer a nuestros hijos o de como se enfrenta la Historia de Chile o Universal para darse cuenta que los metodos utilizados son malos y no por su contenido, sino por la forma poco dinamica, poco entretenida y poco didactica con que son dictados los ramos estudiados.