Los delincuentes logran 11 millones de euros tras ofrecer a las víctimas falsas gangas inmobiliarias
El gancho era hacer dinero fácil a través de gangas inmobiliarias en Chile. Más de un centenar de inversores particulares y 20 empresas de Valencia se han visto afectados por una estafa millonaria que tiene su origen en este país, según fuentes del Ministerio Público del país suramericano. De acuerdo con los datos recabados por los investigadores, se trata de un timo con inversiones en propiedades ficticias que asciende a casi 11 millones de euros.

Los cuatro presuntos autores de la estafa (a la derecha de la foto), ayer, durante su comparecencia ante un tribunal de la localidad chilena de Rancagua.
La operación ha sido desarrollada por la Policía de Investigaciones de
la ciudad de Rancagua, que el martes detuvo a cuatro personas por su
presunta implicación en la trama de estafa. Se trata de Claudio Rojas
Alarcón, Luis del Río Rodríguez, Michel Rivera Salas y Jorge Rendic
Toro.
Estos arrestos son el resultado de una investigación que se inició
hace aproximadamente un año, después de que varios bancos chilenos
comunicaran a la Unidad de Analisis Financiero del Ministerio de
Hacienda una serie de operaciones sospechosas realizadas por los
detenidos: realizaron importantes ingresos cuya procedencia no estaba
justificada.
Según los datos recabados por los agentes, los cuatro imputados en
la trama contactaron con inversores españoles, la mayoría de ellos en
Valencia y unos pocos en Sevilla. Les ofrecieron "atractivas
adquisiciones procedentes de subastas de propiedades y terrenos en las
regiones chilenas Metropolitana y del Libertador Bernardo O'Higgins",
como indicaron desde la Fiscalía Regional de O'Higgins.
Las víctimas son un centenar de personas y 20 empresas y sociedades
de inversiones. De acuerdo con las mismas fuentes, una vez que los
estafadores recibían el dinero en Chile, "falsificaban recibos, actas
de subastas, escrituras de inscripciones de las propiedades" y otros
documentos para así ganar credibilidad ante los engañados.
Promesas a medio plazo
Los delincuentes prometían que, a medio plazo, las citadas
propiedades y terrenos serían vendidos y, de tal modo, triplicarían el
valor de lo invertido, es decir lograrían importantes beneficios. Nada
más lejos de la relidad. Los estafadores se dedicaron a blanquear las
enormes sumas de dinero con la adquisición de bienes de lujo y la
creación de empresas y sociedades ficticias.
Según fuentes de la Fiscalía de O'Higgins, la historia de esta
estafa millonaria se remonta a 2006. El principal responsable de la
trama, Rojas Alarcón, se presentó como asesor jurídico ante una empresa
jamonera valenciana que pretendía instalarse en Chile. A partir de ese
momento, se ganó la confianza de los socios y dijo que conocía a soplones
en bancos chilenos dispuestos a anunciarle gangas inmobiliarias: pisos
y terrenos que iban a ser subastados y que, por tanto, podían
adquirirse a muy bajo precio y luego venderse mucho más caros. En
resumen, ofreció un negocio que parecía redondo.
Los responsables de esta empresa fueron los primeros en realizar
inversiones. Pero luego llegaron muchos más, ansiosos por hacer crecer
su dinero en tierras chilenas. La supuesta eficacia de las operaciones
de Rojas y su gente corrió de boca en boca, principalmente en Valencia.
Además, los estafadores no tardaban en hacer llegar a los inversores
pequeñas cantidades de dinero, pero sólo lo suficiente para ganar su
confianza y acallar sus sospechas. A continuación, el presunto
estafador y sus colaboradores crearon ITS Group Chile, que se
constituyó como una especie de asesoría jurídica para invertir dinero
en el país suramericano. De ese modo, dieron una apariencia aún más
legal al timo. Dirigieron su oferta a particulares, empresas y
sociedades de inversión de Valencia y Sevilla.






















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