Gabriela Mistral y parte de sus sorpresas ... Compartir Domingo, 31 de agosto de 2008 a las 2:37 | Editar nota |
Ahora yo te hablo con los ojos cerrados, olvidándome de dónde estoy, para no saber que estoy tan lejos; con los ojos apretados, para no mirar que hay un mar tan ancho entre tu pecho y mi semblante. Te converso cual si estuviera tocando tus vestidos; tengo las manos un poco entreabiertas y creo que la tuya está cogida.
Ya te lo dije: llevo el préstamo de tu carne, hablo con los labios que me hiciste y miro con tus ojos las tierras extrañas. Tú ves por ellos también las frutas del trópico -la piña grávida y exhalante y la naranja de luz-. Tú gozas con mis pupilas el contorno de estas otras montañas, ¡tan distintas de la montaña desollada bajo la cual tú me criaste! Tú escuchas por mis oídos el habla de estas gentes, que tienen el acento más dulce que el nuestro, y las comprendes y las amas, y también te laceras en mí cuando la nostalgia en algún momento es como una quemadura y se me quedan los ojos abiertos y sin ver sobre el paisaje mexicano.
Gracias en este día y en todos los días por la capacidad que me diste de recoger la belleza de la tierra, como un agua que se recoge con los labios, y también por la riqueza de dolor que puedo llevar en la hondura de mi corazón sin morir. Para creer que me oyes he bajado los párpados y arrojo de mí la mañana, pensando que a esta hora tú tienes la tarde sobre ti. Y para decirte lo demás, que se quiebra en las palabras, voy quedándome en silencio... 1929


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Gracias Paula
Por traer a este sitio la prosa desconocida de Gabriela, No me considero Mistraleana pero reconozco la fuerza que posee esta mujer al expresar sus pasión.
Es cierto ¡que más quisiera ! que el otro viera , oliera, sintiera por medio de una.
"Ya te lo dije: llevo el préstamo de tu carne, hablo con los labios que me hiciste"
Saludos
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Alma de Loca
Libre, dispersa en sueños y visiones