- Mi amor ya llegué. Gritó eufórico Christopher.
Era una tarde como cualquier otra. La calle estaba plagada de gritos de niños, de sonidos de risas que lograban ahogar el sofocante calor del verano.
Era una tarde como cualquier otra en la calle de las casas neoclásicas, el olor de las flores recorría por doquier. Era una tarde perfecta para tomar una siesta, pensó Christopher.
Dejó sus cosas en la entrada de la casa y se arrastró hacia su cuarto. Apenas podía levantar sus pies tras una fatigadora jornada que por desgracia se había vuelto rutinaria.
- Son las 6 de la tarde. Voy a poner a alarma del reloj a las 7.
Se recostó sobre la cama y cerró sus azules ojos. El mundo se fue transformando hasta ser completamente azabache. El tiempo se detuvo en la cabeza de Christopher mientras navegaba por el plano onírico de su existencia.
Hubo un estruendo y Christopher se despertó de sobresalto. Miró a su alrededor; las paredes corroídas por el moho, la cama en la que se encontraba oxidada y cayéndose a pedazos.
Salió de su cuarto buscando respuestas, pero sólo encontró más dudas y la soledad absoluta. Caminó fuera de su casa; la calle ya no estaba plagada de risas de niños, las pocas hojas de los arboles se movían con el bramar del viento cayendo algunas a la calle ahora cubierta de cenizas.
El polvo y la oscuridad reinaban este mundo en el cual Christopher se había despertado. El silencio sepulcral lo estremecía mientras recorría los restos de su antigua morada. Se detuvo al ver una foto de su esposa, se acercó a mirarla cuando algo tocó su hombro. Era un ser desfigurado, con vestigios de ser humano, sus manos ensangrentadas y heridas sin algunos dedos de la mano izquierda.
Sus ojos grandes y violetas lo miraban atentamente mientras Christopher estaba petrificado mirándolo. Con tan solo 1.50 metros de estatura este ser era realmente terrorífico.
Chistopher miró a este extraño ser de pies a cabeza y logró reconocer a su esposa.
- ¿Que sucedió? ¿Qué te sucedió? ¿Cuanto tiempo pasó?
El silencio inundaba la habitación.
- ¡Háblame, Verónica!
- Después de que te dormiste, "ellos" llegaron
- ¡¿Quiénes son ellos?!
- Está Prohibido pronunciar su nombre
- ¡Pero si no hay nadie escuchando!
- Ellos siempre escuchan
- ¡No importa! ¿Cuanto tiempo pasó? ¿Qué pasó?. Sollozaba Christopher
Poco después de que te dormiste ellos llegaron. Destruyeron, Quemaron y nos amenazaron a todos.
El primero en caer fue Oceanía. Intentamos detenerlos, pero sus armas eran muy avanzadas para nosotros y perdimos, fue una de las batallas más intensas para nosotros los homínidos. Tras la batalla Oceanía cayó definitivamente, le siguió América del Sur y central. Y tras quebrar el casquete polar cayó la Antártida junto con sus científicos al mismo tiempo en que América del norte junto con Asia y Europa reunían fuerzas para un contraataque.
El segundo enfrentamiento fue aun más sangriento que el primero, y ellos no demoraron mucho en hacer caer a los continentes rebeldes. Y demoraron menos aun en hacer caer a los ilusos focos rebeldes que surgieron ante su asesino paso.
Sus ordenes fueron impuestas rápidamente y en menos de un parpadeo ya no quedaba gente en sus casas.La humanidad esclavizada frente a una raza sin nombre ni identidad. Una raza cruel que lo único que quería ver era ver nuestra destrucción.
Los adultos fuimos obligados a trabajar en las granjas donde caían esporádicamente las cenizas de los ancianos y de los enfermos que quemaban a pocos metros en grandes hornos, al ser tanta ceniza cayó en los vecindarios cercanos a las granjas... como este.
Decían que habíamos contaminado mucho los suelos y que se estaba volviendo fértil nuevamente gracias a las cenizas. El riego era estricto y el agua un bien sagrado y todo aquel que osara beber un poco era llevado a los hornos y quemado vivo como advertencia para los otros. Se podían escuchar a kilómetros los gritos desesperados y los sollozos de nuestros compañeros de trabajo.
De la misma forma existía la tortura, a algunos les cortaban dedos de la mano izquierda. La mano izquierda es símbolo de impureza, de suciedad y para ellos, nosotros somos eso. Tras sufrir varias torturas habían solo dos salidas posibles: Te metían dentro de los hornos, o metían a algún familiar tuyo o un amigo, aunque créeme que uno no logra hacer muchos amigos en pleno trabajo. A los niños se los llevaban a incubadoras y les daban hormonas para que crecieran rápido y los condicionaban para volverlos óptimos trabajadores en las granjas.
Desde que se implementó el sistema de granjas estuve trabajando allí, vi morir a gente que quería y lentamente un poco de mí fue muriendo con ellos. El ignorar algunas cosas me hizo soportar el dolor de estar allí. Me hizo soportar las múltiples intervenciones.
-Intervención? Dijo Christopher con los ojos llenos de lágrimas
Una intervención es la extracción de un óvulo para ser fertilizado o almacenado, por supuesto que la intervención no es anestesiada y hay que soportar el filo del bisturí en el vientre.
Habían revisiones, para buscar embarazos, era un poco de lo mismo, pero si encontraban un feto lo ponían en la incubadora. No sé muy bien que les hacían a los hombres, pero tenían miedo de acercarse a nosotras.
- Y por qué estás así? acotó Chistopher quien intentaba despertar de esta pesadilla.
Bebí del agua para las granjas, fue así como perdí mis dedos. Logré escapar antes de entrar al horno y he huido desde entonces. Este es uno de los pocos lugares humanos que queda en pie y jamás pensé encontrarte aquí.
He venido aquí a morir, junto a los recuerdos de tardes soleadas en el jardín, de sonidos de risa, no de gritos que escucho en mi cabeza. Gritos de mi madre, de mi padre, de nuestro hijo pidiendo ayuda.
Me vieron entrar a la casa y no deben tardar en llegar. Christopher escuchó que entraban a la casa y no pasó mucho hasta que ellos estaban en su presencia. Estos extraños seres ataviados en sombras lo observaron y antes de tener conciencia de lo que sucedía se encontraba dentro de una torre de piedra. El humo comenzaba a llenar sus pulmones cuando comenzó a sonar la alarma de su reloj.
Christopher miró hacia abajo: Cuerpos apilados quemándose, sin embargo eran sus propias cenizas las que él respiraba.


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Princesa Moncesita ¿Eres Tu?, despues ...
Princesa Moncesita ¿Eres Tu?, despues de leer tu articulo conosco una parte de tu mente, que no conocia, fuerte la historia, me recuerda hace años cuando vi una pelicula documental de una filmación de una familia, en donde un ovni aterrizaba cerca de su casa y al ser descubiertos por uno de los hijos de esta familia, los comenzaban a controlar telepaticamente, partiendo por la hija mas chica, que hacia como puente comunicacional entre los extraterrestres y la familia, al final todos son abducidos, decia el informe policial que encontro el video, que despues de esos hechos ningún miembro de la familia, que eran como 8, volvierón a ser vistos, interesante ampliación de tu linea de publicación, saludos Monse.