
Me es emocionalmente intolerable que se afirme que no hubo campos de concentración, siendo que he visto las secuelas psicológicas e incluso, a veces, neurológicas en personas judías que estuvieron recluidas allí.
Me es emocionalmente intolerable que se afirme que los números tatuados - que he visto con mis propios ojos en los brazos de personas judías - se los tatuaron ellos mismos.
Me es emocionalmente intolerable que se niegue la política de la Endlösung (la “solución final” de los nazis para exterminar a todos los de raza judía), siendo que conozco personas que vieron como sus padres fueron llevados a morir en las cámaras de gas.
Me es emocionalmente intolerable que se niegue la existencia de campos de exterminio; siendo que conozco personas judías que perdieron a todos sus familiares allí.
Me es emocionalmente intolerable que se sostenga que los judíos que murieron en esos campos de exterminio lo hicieron por causas naturales, por inanición debido a la carencia de alimentos durante la guerra.
Por supuesto que también algunos fallecieron de hambre; mas, en ese caso, habría que plantearse las siguientes preguntas:
Por qué los nazis los tenían recluidos en esos campos de concentración (fuera de la causal racial), donde obviamente era imposible que consiguieran alimento por sus propios medios?
Se habrían salvado de morir de hambre esas personas de raza judía si hubiesen estado libres como para conseguir alimentos, como lo estaban el resto de los alemanes?
Este es para mí el riesgo del racismo, donde un grupo se arroga una prepotente superioridad sobre otras personas y se sienten con todo el derecho de rechazarlas, agredirlas, encerrarlas, expulsarlas de su patria y asesinarlas.
En estos temas me es absolutamente imposible ser tolerante.
Como me imagino a los “argumentos” que van a recurrir para desvirtuar mi testimonio, aclaro que - al menos los que yo conozco - no cuentan estos horrores más que delante de otros judíos.
A diferencia de lo que acostumbro en los otros artículos, en este post no haré comentarios. Lo dejo para que todos reflexionemos desde nuestra inteligencia emocional, desde nuestra capacidad afectiva como seres humanos y desde nuestra capacidad empática.
Espero que esta vez Drakkar cumpla con entregar las respuestas a las que se comprometió hace más de 8 meses atrás.
Alejandra:
Creo que muchas veces no vale la pena establecer discusiones que sòlo haràn que te des cuenta de lo horroroso que es a veces la deversidad de visiones. Una de las grandes metas que me he propuesto es poder aceptar a diversidad de creencias entre personas que se relacionen conmigo. Pero debo admitir que me es intolerable, tal como tu dices, negar tanto horror genocida, como fuè el holocausto judìo en nuestra historia. Tal como dije antes, creo que la bùsqueda de material bibliogràfico, etc, etc, parte de la base de lo que realmente asimilamos nosotros como creencias frente a ciertas organizaciones. Ahì el ejemplo de los que cientìficamente sostienen largos estudios sobre la veracidad de la existencia de Jesucristo ( por ejemplo), Y al mismo tiempo, los ateos, cuentan con largos estudios sobre la falacia que significa la existencia del mismo. Yo que soy atea, seguramente me escudarè en èstos estudios para tener bases concretas frente a algùn evangèlico o catòlico. NO sè si me entiendes.
He visto en este portal a personas con un claro corte fascista, y no hay duda que nadie, ni la propia existencia de vivencias que lo contradigan; los haga cambiar de visiòn y aceptar que se deberìa tener màs sesnibilidad frente a temas humanitarios por sobre los militares, por sobre los econòmicos.
Lo terrible de todo esto, estimada; es que èsta es la realidad. Frìa, por cierto, pero cre que en este caso nos queda reflexionar en nosotras mismas, y nada màs que sentir mucho dolor por tanta aberraciòn en la humanidad en cuanto a derechos humanos.