Si un día decidiera exiliar todo mí, no podría dejarte fuera de mi pecho. Podría olvidar todos los columpios, las caricias, los castigos; cada recuerdo. Pero si llegara a volverme una dictadora de mi misma, te mantendría en toque de queda, por los siglos de los siglos, debajo de mi corazón.


Este sitio funciona sobre la 

































que amor mas
que amor mas intrínseco, por lo menos esa impresion me da.
Saludos, Uriel