¿Libertad Vigilada o Cárcel?: Otra Alternativa.
A raíz del caso Lavandero se ha suscitado todo un debate sobre las penas de cárcel u otras sanciones alternativas, que nuestra legislación permite, pero que al ser aplicadas al Senador, aparecen como un privilegio y un atentado a la igualdad frente a la ley.
Las críticas a nuestro sistema penitenciario, en todo caso, no dejan de tener fundamento.
Me parece que es útil y necesario abordar el tema desde otro punto de vista.
Se define "delito" como toda acción u omisión voluntaria penada por la ley. Toda sociedad tiene un marco valórico, dentro del cual "prohibe" ciertas acciones u omisiones, tipificándolas y sancionándolas, por ser contrarias al bien común. Existen personas que "no comparten" ese marco valórico, poniéndose al margen de la ley, los delincuentes. El sistema penal sancionatorio (cárcel) es de un alto costo, no rehabilita, ni protege adecuadamente a la sociedad. En la antigüedad, la sanción social más temida era el destierro. Nuestra legislación penal también la contempla, se llama "extrañamiento", pero se aplica muy poco. Requiere, además, la autorización del país en donde se radicará el delincuente "extrañado" (a ningún país le gusta llenarse de delincuentes extranjeros). Una variante de esta sanción podría consistir en habilitar una o más islas (nuestro país tiene muchas), donde trasladar a los delincuentes (agrupados según su peligrosidad). Salvo una inversión inicial en infraestructura, en estos lugares de segregación no existirían gendarmes, ni otros costos para el estado (HOY EL COSTO POR PRESO ES SUPERIOR A 2 INGRESOS MÍNIMOS MENSUALES), y ellos mismo deberían organizarse y procurarse su sustento con su trabajo. Me asiste la convicción de que, automáticamente, se darían cuenta de la necesidad de la existencia de normas que regulen la convivencia social, y la necesidad, correlativa, de respetarlas. El otro problema, que es necesario solucionar, es el control de los inculpados, que se encuentran procesados, pero en libertad bajo fianza. La solución estaría en el uso de la tecnología, aplicando el sistema GPS, sistema que se usa en Norteamérica desde 1991, con excelentes resultados. Ello permitiría identificar a los autores, en los casos de reincidencia, desgraciadamente tan habituales, y controlar el cumplimiento, efectivo, de los arrestos domiciliarios. De hecho, ya hay varias mujeres víctimas de crímenes pasionales, cuyo marido o pareja tenía prohibición de acercarse a menos de determinada distancia. Como Carabineros no puede tener un policía por cada presunta víctima, fueron asesinadas. Unos en la idea, muchos en la acción. CICERONE






