
Hace tiempo que se sabe, pero poco se hace en el mundo -menos en Chile- por implementar de una buena vez técnicas que se hagan cargo del hecho incuestionable de que la Creatividad fomenta el aprendizaje, la innovación, el emprendimiento y mejora la productividad en todas las personas.
Japón, Estados Unidos y algunos países de la Unión Europea han estado al frente de las investigaciones y prácticas en este tema. Sudamérica en general y Chile, en particular, van de seguro en vagón de cola.
Sin embargo, hay evidencias que nos hacen abrigar esperanzas, aunque aún sigue siendo raro que en nuestras aulas universitarias los futuros abogados, médicos o ingenieron vayan por los patios universitarios demasiado inquietos por que les falta creatividad (en honor a la verdad, es más raro ver a los docentes universitarios con tales preocupaciones).
Sin embargo, como ya hemos comentado más de alguna vez, la generación actual es mucho más creativa que la anterior o, al menos, más receptiva a la creatividad y en eso se funda mi esperanza.
Sin embargo, me entero que en la Universidad de Concepción, el Centro Emprendo, un proyecto financiado por el MECE, tiene entre sus mayores inquietudes transmitir ideas y técnicas en torno a la creatividad, enfocados desde una perspectiva multidisciplinaria.
La más que centenaria Universidad de Chile, ha incoporado una cátedra de Psicodrama creativo que ha tenido mucho éxito.
Los alumnos de la Universidad Andrés Bello, por su parte, celebran (o celebraban hasta hace poco) el Día de la Creatividad.
En la Universidad Adolfo Ibáñez también se está imponiendo el tema, aunque visto desde la perspectiva de la creativididad en las empresas exitosas.
Finalmente, como último ejemplo universitario, quiero destacar el esfuerzo de la Universidad San Sebastián por romper la monotonía de las aulas eliminando las sillas universitarias y reemplazándolas por cojines y sillones en algunas cátedras.
Desde el área escolar, qué duda cabe que la labor del Colegio Altamira, las clases de mi amiga Lorena Berríos, en el San Francisco del Alba y, sin falsa modestia lo digo, los esfuerzos del Colegio Alexander Fleming
por desarrollar la Creatividad en sus alumnos, como parte de su Proyecto Educativo, son ejemplos que, lejos de perderse en la maraña de experiencias, irá replicándose con fuerza cada vez más. Soy un impenitente convencido de la “contaminación positiva” de las buenas prácticas.
Como sean las cosas, habrán de venir tiempos en que la Creatividad se incorpore con fuerza en las practicas pedagógicas en todos los niveles y, cuando ello ocurra, estaremos en vías de una educación más significativa.
prof. Benedicto González Vargas
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Creatividad en Educación
Debo reconocer que comencé a leer el comentario de Benedicto con la intuición (y temor)de que iba encontrar precisamente lo que encontré. Una opinión que se fundamenta en las grandes experiencias estadounidenses o cualquiera extranjera. Existen documentos e investigaciones que avalan cualquier cosa. El hecho de haber sido, un método didáctico, una innovación, etc, aplicado y expresado en datos estadísticos entusiastas, no significa que sean verdaderamnete eficaces o apropiados para nuestra realidad y mentalidad. Si de creatividad hablamos seamos originales pero también cautelosos. No olvidemos que una de las razones de los problemas de calidad de la educación actual en nustro país (y otros latinoamericanos) se lo debemos en parte a tomar una Reforma Educacional foránea y aplicarla en nuestro sistema sin ningún cuestionamiento ni análisis profundo y amplio. Reformas tomadas de sistemas fracasados en lo educativo y formativo por lo demás. Por otro lado la creatividad no tiene tanto que ver con el espacio, los muebles o equipamiento que se disponga sino más bien con el conocimiento y habilidades que logremos ayudar a desarrollar a los estudiantes, que con ese capital podrán ser muy creativos en lo que ellos elijan.