GINO SCHIAPPACASSE R.

manual de urbanidad

No hay duda que las encuestas determinan las elecciones de nuestros gobernantes. Es la tiranía del ???elector consumidor??? que influye sondeos, semejantes a estudios de mercados sobre la Coca Cola, el mejor detergente, o el destino preferido para vacaciones. La política se consume como cualquier producto, que satisface, disgusta o satura. Los comportamientos cívicos cambiaron, para bien o para mal, y la política, que abandonó lo ideológico, se hizo mediática, superficialmente emocional, predecible. Lavin manifestaba, que en política ???lo importante no era la realidad sino como se percibe la realidad???. Para elegir un candidato, basta encontrar un buen producto. Que lejos estamos de los fundamentos de la democracia, originada en las ???ciudades estados??? griegas, las ???polis???, de la cual deriva política. De la ciudad, surge el concepto de ciudadano y ciudadanía, que se alcanzaba casi como un mérito. No cualquiera podía ejercerla. La democracia actual otorga ese derecho a todo habitante mayor de edad, sea conciente o no, de esa potestad. Lo cívico, del latín ???civitas???, comporta responsabilidad, al elegir el gobierno de la ciudad. Lo obvio, las ciudades deben ser gobernadas por los mejores. Si imaginamos que nuestras ciudades son estados, el gobierno local debe ser liderado por un estadista, alguien que gobernara a su ciudad con celo. Por encima de todo interés particular y partidista, quiere lo mejor para su ciudad. No está utilizando el cargo para otros fines, que no sea servir a su ciudad, se hace anónimo, se funde en los propósitos citadinos. Es un vicio político, cuando solo crece la figura del líder, y se atrofia el desarrollo de la comunidad. CARTA DE GOBERNABILIDAD Hay que examinar muy bien al candidato que será estadista, quien liderará la ciudad, de la cual, dependerá la prosperidad o el decaimiento de su territorio. Dan ganas, que tras esta decisión, a cada votante, se le entregara un ???manual de urbanidad??? - modales de comportamiento del gobernante- para que discierna con responsabilidad, las cualidades y requisitos que se requieren para gobernar. Es cierto que lo primero es su capacidad para liderar equipos, su tenacidad para conducir y administrar la ciudad, pero también es revisar que ha hecho antes para merecer esa postulación, cual es su trayectoria, si es digno de la fe pública y cual va a ser su equipo de trabajo. Eso genera confianza. Esencialmente, hay que revisar las ideas que quiere desarrollar, para lo cual debiera tener un ???modelo proyectivo de ciudad???. Se requiere tener comprensión de la complejidad de la ciudad, dominar los temas urbanos y sintetizar cual es su problemática, y como la abordará. Eso genera, una verdadera carta de gobernabilidad, casi un cheque a cobrar. Se percibe una falta de comprensión actualizada de esta ???ciudad estado??? como problemática identitaria, que somos, cual es su realidad urbana. Esta, conlleva un mensaje asimilable a una marca, un slogans, un lema, una consigna que debe ser promocionada como una misión compartida. En cierta forma, es necesario ???producirse??? como ciudad, para tener una identidad reconocida a escala local, nacional y global. CIUDAD ABIERTA La falta de una visión urbana mas protagonista, mas allá de la contingencia política, nos esta dejando fuera de una mayor calidad de vida citadina. Hay un decaimiento social, económico y urbano, por no transitar hacia una madurez como ciudades, en que ???abandonemos el provincianismo???, que mira solo lo local. Esto pasa por un espíritu ciudadano de corto plazo, plano, sin planteamientos y sin perspectivas, porque no hay un proyecto -de efecto exógeno- que amplíe los limites para abrirse al mundo. Debemos romper el mito de ser ciudades muy cerradas, sumidas en su propio mutismo. Abrir los limites, metafóricamente, significa abrirse a los desafíos de la globalidad como ciudades, y en cierta obliga a repensar esos significados. Abrirse a nuevas ideas que cambien la visión de la ciudad, y eso parte por la imagen citadina que transita de aldea a metrópoli, que cambia de escala y complejidad, que surgen nuevos aconteceres, atravesada por la diversidad social-cultural y los fenómenos de fragmentación, dispersión y multiplicación que hace estallar y poner en crisis todas las instituciones, el aumento de los servicios, el flujo de información, la aparición de masas criticas divergentes: todo esto debe hacer gravitar los palpitos, exponencialmente, sentirnos que tenemos desafíos mayores. La administración de la ciudad es una misión. La urbe, mirada como ???ciudad estado??? en que el gobierno local -léase municipios- es el estadista que promueve las expectativas de los ciudadanos, pone los temas relevantes de cómo se va construyendo este proyecto, es visionario y ejecutor, aúna y coordina, lidera y suma. En definitiva, traduce e impulsa hacia donde debe ir la ciudad. Con ello, el ???producto ciudad??? también podrá medir el nivel de satisfacción en el ???elector consumista???, que estará mas conciente, que significa ser ciudadano.
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