Entre otras actividades que he desarrollado, ya que mi profesión, según mi título universitario, es la de Diseñador, siempre estuve involucrado con la música (aunque yo encuentre una estrecha relación entre todo lo que hago). Hace 30 años que, paralelamente, hago música, pero no profesionalmente, para mí. Tengo varios instrumentos, pero básicamente me dedico a los instrumentos de viento y en especial al saxofón, concretamente, toco todos los días un tenor Martin del año '53. Bien todo esto es una introducción, viene largo.
He estado averiguando en Temuco, conociendo músicos y recorriendo comercios de instrumentos musicales, y no existe en esa ciudad, que es la más cercana a mi residencia actual, la posibilidad de conseguir nada relativo a los saxofones (amén de un saxo chino, nuevito y brillante, que suena como el mismísimo demonio para un oído entrenado). Y tampoco en la VIII, ni en la X, ni más al sur, he estado hasta en Puerto Montt relevando el tema. Los saxofonistas (clarinetistas, trompetistas, trombonistas, oboístas, etc.), generalmente preferimos instrumentos que suenen bien, a instrumentos que luzcan bien. Son muy buscados en todo el mundo los instrumentos usados, y que van desde los años '20 a los '70, antes de que un robot reemplazara a los artesanos en algunos de los momentos importantes del proceso de fabricación o ensamblado.
A diferencia de los instrumentos de madera: los de cuerdas, los pianos, etc. -que soportan peor el paso del tiempo-, un instrumento metálico, aunque tiene sus partes "biodegradables", se puede restaurar y lograr que suene muy bien, inclusive aunque esté abandonado hace años y en mal estado. Solo es importante que tener todas sus piezas y que en el momento de su fabricación haya sido un buen instrumento. Hay una parte relativa a la "metalurgia", que puede repararse, y hay una parte que hace al correcto funcionamiento de su mecánica, al cierre hermético de sus llaves y un correcto "calibrado" final del cual depende la afinación, que pueden realizarse.
Lo ideal, para no invertir en un instrumento nuevo (en uno bueno, hablamos de U$S 3.500 para un saxo tenor, como mínimo), o uno usado (pero de modelo y marca muy cotizados, buscados y costosos. Ej: un Selmer París Mark VI cuesta U$S 5.000, o 7.000, o más), lo ideal entonces, repito, es tener uno usado de un valor razonable y en buenas condiciones técnicas. Y complementarlo siempre con una buena boquilla y buenas cañas; la posibilidad de hallar el sonido buscado es la combinación de las variables de estos tres elementos.
Propongo, a quienes sean músicos, o quieran serlo, y vivan al sur de Santiago (que es el único lugar que conozco en donde se consigue una simple "caña", lo que vibra y genera el sonido, y que al ser vegetal: se gasta, se rompe con facilidad y tiene una vida muy limitada), bien, propongo que nos contactemos y compartamos información y esfuerzos. Ya que en lugares como DeRemate o Mercado Libre, la oferta de instrumentos usados, en todo el país, no supera la docena. Y la mayoría son saxos chinos de "arrepentidos" que se equivocaron al comprarlos, o también de quienes los han comprado por su bajo costo y ya no tienen intenciones de invertir más tiempo en lograr sacarles un sonido simplemente agradable. La curva de aprendizaje es bastante ardua.
Esto a muchas personas les parecerá superficial y no pertinente a los intereses de Atina, seguramente. A mí la política me interesa muy poco, más bien el hablar de ella. Instrumentos musicales es algo que puede no parecer pertinente al destino de una Nación, si se tratase de instrumental médico de alta tecnología, o donaciones de libros, o de geopolítica, eso sí sería pertinente..., imagino. :)
Creo que la imposibilidad de acceder a lo mínimo indispensable para hacer música a no menos de 600 kmts, es algo trascendente, tanto para los profesionales, los docentes, los estudiantes: toda la comunidad que sopla estos artefactos complicados. Es algo directamente relacionado con la Cultura, y debería ser importante que el acceso a la Cultura deje de ser algo exclusivo para niños ricos, porque si uno no elige una quena para expresarse, el asunto se hace muy cuesta arriba. Yo me ofrezco a responder consultas acerca del tema y debatir lo que sea central, o periférico, a los intereses de los músicos que tocan instrumentos de viento, a los músicos de jazz, u otros aspectos en los que me considero competente. Yo reparo mis propios instrumentos desde hace años y también he adquirido más de una vez instrumentos que por su estado no sonaban, por lo tanto compré algo "a ciegas", y no siempre con final feliz.
Resumiendo, pongo a disposición de quien esté interesado mis conocimientos y experiencia, y espero recibir de otros, en la misma medida, con el fin de que la actividad se desarrolle, se fortalezca y más músicos puedan acceder a un buen instrumento, material de estudio, e información válida. Es una realidad el que muchos músicos tienen un instrumento que está por debajo de sus habilidades, y tienen eso como "techo", al no contar con los medios para comprar un saxo nuevo de buena marca (buenas marcas hay menos de las que imaginan, todas las fábricas han cerrado o han sido vendidas y actualmente muy pocas empresas construyen instrumentos de calidad, no voy a mencionar marcas), y solo existe la posibilidad de encontrar algo en algún comercio de Santiago.
La opción de usar instrumentos de los llamados "vintage" en el mercado de EE.UU., es, según mi opinión, la mejor. No son "instrumentos de estudio", están construidos con materiales de una calidad que ya no existe, y por artesanos que ya no existen. Hay muchos miles de ellos, y es relativamente fácil acceder a uno sin riesgos, si se cuenta con el asesoramiento adecuado.
Obviamente, ofrezco ese asesoramiento en forma gratuita. De ser de otra manera publicaría un aviso en otro lado. E invito a otros que tengan conocimientos para compartir a que se "acerquen". Para eso cuento con la cooperación de personas que puedan leer esto y conozcan a músicos o estudiantes, a luthiers, o a dueños de un instrumento antiguo que no se utiliza. Hay miles de instrumentos guardados en su estuche y olvidados entre una montaña de cosas en desuso, polvo y telarañas. Sería deseable que estuviesen en las manos de alguien que lo aprovechara. Por eso empecé aclarando que todo instrumento de viento de metal, (aunque también los de ébano, como los clarinetes, oboes y fagots), tiene posibilidades de volver a la vida. Aunque actualmente luzcan como una antigüedad y solo se utilicen como objeto decorativo, en el mejor de los casos. Recuperar el patrimonio que significan, y acercarlos a quienes pueden necesitarlos es la idea. Es un tema muy específico y puntual, y por lo tanto, del interés de pocos. Pero eso, supongo, que no lo lo invalida. Espero encontrar interesados, si no, lo olvidamos, y seguimos en silencio, y sin problemas con los vecinos.
Gracias por llegar hasta aquí. ;)
Alejandro


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