Hace poco estuve en el departamento nuevo de una amiga. Un departamento muy top, en un lugar top de Las Condes, una comuna top de Santiago. Salón de eventos, gimnasio, terraza, murallas gruesas, espacioso y con finas terminaciones. Conserje ABC1, autos ABC1, árboles y plazoleta ABC1, todo ABC1.
Y ahí estábamos, en el living, comentando nuestras vacaciones. El ventanal de la terraza abierto de par en par por el calor. La vista de cientos de edificios top no tenía nada que envidiarle a otras metrópolis del mundo. Todo cool. Todo chic. De pronto comenzamos a escuchar fuertes gemidos. Una mujer estaba siendo estimulada vigorosamente un par de departamentos más arriba. Y ella quería compartir su goce.
Estaremos de acuerdo en que no es lo más agradable del mundo escuchar los gemidos de placer sexual provenientes de las cuerdas vocales de un desconocido. ¡Menos en un edificio tan top! Mi amiga me miró con un buen dejo de vergüenza, soltó unas risitas, comentamos muy brevemente el suceso y proseguimos nuestra conversación en voz más alta.
No crean señores que esto ocurre solamente en los moteles o en las poblaciones de los barrios "bajos". El sexo no distingue raza, condición socioeconómica ni nada de eso. Se puede estar en un block de 50 metros cuadrados y tener sexo de manera muy silenciosa (pero igual de placentera), así como se puede estar en el más blindado de los lugares y no dejar dormir al que está a 1 kilómetro de distancia con los alaridos.
Créanme: el sexo es igual en todas partes.
Por aquí va la cosa!























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jajajaja querido Chuqui ...
... ¡¡¡ que alegría verte Chuqui !!!, siempre es un placer distinguir a un querido amigo y poder expresarle cuanto se le extraña y aprecia .
Pasando a tu post , cuanta razón tienes en eso del " pudor " que dá escuchar expresiones de amor en otras personas , uno tiende a sentirse como invasor de esa intimidad tan personal ... por otra parte es tan natural ser parte de esto ya que de una u otra manera en nuestra capital , pareciera que estamos tan " hacinados " que no es raro darse cuenta que no hay lugar seguro y cómplice para amarse libremente ... si ni para discutir a gusto con alguien o con uno mismo hay un real espacio sin que alguien esté llamando a la policía por ruidos molestos.
Después de todo será siempre una alegría saber que a pesar de todo, aún hay disposición para amarse y permitirse el placer de hacerlo sin verguenzas , sin pudores y solo viviendo intensamente este derecho ... inmerso entre tanto derecho al que hemos tenido que renunciar a causa de la " modernidad ".
Un abrazo y mis cariños para tí querido Chuqui.