
En un post anterior ya hablamos algo de la motivación según el modelo de David MaClelland: motivación de logro, afiliación y poder (personalizado y socializado)
He sabido de varios individuos que siendo consideradas muy inteligentes, en el sentido tradicional, no han sido capaces de lograr construir y desarrollar un proyecto de vida consistente y coherente. Por el contrario, se de otros, que desde la mirada social, han sido consideradas con un nivel de inteligencia promedio, “tirando para abajo”, y si han podido vivir e y llevar a cabo su proyecto de vida.
¿La diferencia? El sentido de esfuerzo y perseverancia. El ser capaz de levantarse una y otra vez, hasta alcanzar aquello que se proponen. Obviamente me refiero a individuos que emplean medios legítimos, que es lo que hace la diferencia entre alguien perseverante y, por ejemplo, un delincuente.
Es natural que en “el trayecto, camino” que implementamos para llegar al objetivo final, se produzcan un declive o decaimiento pasajero del esfuerzo.
Es en estos momentos donde debemos luchar contra nosotros mismos y no caer en la tentación de botar por la borda lo andado. Para evitar esto, es necesario hacer un alto, reflexionar, descansar, conversar con nuestros seres queridos y amistades para que nos “espejeen” (reflejen) y nos den fuerzas para seguir adelante. El tener una red social, quizás no horizontal, pero si vertical que nos pueda contener y apoyar, es vital, pero por sobre todo es fundamental permanecer en nuestras convicciones individuales, “cargar baterías” y seguir adelante.


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...trata de demostrar la relación entre la persistencia del esfuerzo y los resultados que se pueden lograr.
Faltaría agregar un delta de oportunidad.
En todo caso tu análisis aclara y ayuda mucho, a quienes no ven una luz en el camino.
Saludos.