A sus 97 años, el antropólogo Claude Lévi-Strauss, tal vez el último gran pensador vivo del siglo XX, ha recibido el XVII Premio Internacional Catalunya. Cito: "Estoy emocionado, pues no estoy en la edad en la que se reciben premios ni en la edad de darlos, porque soy demasiado viejo para formar parte de un jurado. Tengo la impresión de haber recuperado un poco de juventud. Mi único deseo, un poco más de respeto para el mundo, que ha comenzado sin el hombre y terminará sin él, algo que siempre deberíamos tener presente".
(Fuente: http://www.latercera.cl/articulo/0,6727,3255_5700_120274761,00.html)
Debo esta nota al link que me envió mi amigo Christian Potocnjak, con quien estudiamos antropología en los 80 en la Universidad de Concepción, con un decidido interés por entender el pensamiento de Lévi-Strauss. Bajo la guía tutelar de Fernando Slater, nuestro maestro, pudimos adentrarnos en la lectura de sus textos fundamentales. Ellos nos permitieron atisbar la vigencia de la antropología y sus prácticas, encarnadas en el oficio del antropólogo, alguien al que le interesan los seres humanos desde un particular ángulo de observación: como seres que en el convivir van produciendo y reproduciendo particulares modos de vida. No es en lo que nos parecemos donde busca el antropólogo; al antropólogo le interesan las diferencias más que las semejanzas humanas. Se conoce por diferencia. Si la antropología es el estudio del hombre y sus obras, Lévi-Strauss nos invita a observar la identidad del hombre, a través de la diversidad de sus obras. Esta mirada restituye la dignidad de las sociedades mal llamadas primitivas, pues demostró que el pensamiento ???primitivo??? no es inferior al pensamiento científico, sólo difieren en su manera de operar.
Lévi-Strauss me hizo visible la relación entre cultura y comunicación. Comprendí la importancia del lenguaje y de otros sistemas de comunicación en la vida humana. Me ayudó a observar y a entender el rol que juegan los signos en la vida social. La cultura viene a ser como un código que nos permite interpretar las instituciones, relaciones sociales, nuestras costumbres, de manera inmediata y automática, como si estuviéramos interpretando una frase de algún texto.
Los seres humanos somos generadores de cultura; nuestras acciones están vacías de todo otro sentido que no sea el 'sentido' subyacente que le proporciona la matriz de relaciones de la cual surgimos como los particulares seres que somos. Por lo mismo, fuera de todo realismo ingenuo, la realidad de los fenómenos no puede buscarse en lo que a primera vista aparece ante nosotros como observadores, sino en un nivel más profundo de sentido. No en los hechos mismos -oscuros y difíciles de entender- sino en las relaciones entre esos hechos.
El antropólogo es como un lector que debe descifrar un complejo mensaje que se hace presente en su experiencia, la cultura de un grupo humano, este mensaje comunica, por diferencia, una variante más del tema 'humanidad'.
Podría seguir, pero llego hasta acá. Gracias Christian Potocnjak por provocarme este breve elogio de Lévi-Strauss en particular y de la antropología en general, además de suscitarme emociones y recuerdos que no es del caso evocar aquí.Por aquí va la cosa!


Este sitio funciona sobre la 


































Comentarios recientes
hace 4 mins
hace 14 mins
hace 20 mins
hace 22 mins
hace 26 mins
hace 32 mins
hace 35 mins
hace 41 mins
hace 42 mins
hace 46 mins