Me agradan
los comentarios recibidos, y me muestran algunas dificultades importantes en lo que he dicho. Primero, al hablar de innovación, no estoy proponiendo una receta, sino que una esperanza, fundada en un cambio de actitud.
"Catear las amenazas escondidas" es fundamental para sobrevivir, pero es la innovación en parte gatillada por la percepción, la que va a permitir el milagro de la sobreviviencia. La esperanza es que la innovación nos lleve más allá de la mera sobrevivencia, pudiendo desarrollarnos como personas y como país.
Segundo, la maravilla de los artefactos tecnológicos nos hace desplazar la atención al artefacto, cuando en realidad la innovación es humana, y sólo humana. Son las prácticas humanas las que cambian con la innovación, y el hecho que a veces, dicha innovación ha sido hecha posible por un invento tecnológico, no debe hacernos perder de vista que sigue siendo una innovación en prácticas humanas.
Y tercero, no estoy haciendo teoría económica. En general, la teoría económica se basa en proyecciones a partir del pasado, por lo que la innovación no está incluida, salvo como una variación estadística. Si Chile se hace más innovativo, podrá crecer y desarrollarse más que lo que dichas teorías predicen.
Para que no quede tan abstracto, quisiera dar algunos ejemplos de innovación.

El
Hogar de Cristo, cuando lo crea el
Padre Hurtado, fue una enorme innovación en las prácticas de la caridad hacia los pobres. Innovó en la tecnología de obtener fondos, y en la tecnología de atender a los pobres. (Si les parece raro hablar de tecnología aquí, me refiero a que todas las herramientas empleadas son tecnología: la forma de vestir de los que trabajan en el Hogar de Cristo, el estilo de recepción, el tipo de comida, etc.) Esta innovación muestra que la tecnología no necesita ser novedosa para que la innovación sí lo sea.
El Cajero Automático bancario, que comienza como una oferta de interés sólo para ese grupo de elíte chileno que son las personas con cuenta corriente. La innovación sólo ocurre cuando las personas efectivamente cambian las prácticas, y fue sólo despues de varios años que el público bancarizado emepzó a confiar masivamente en este forma de atenderse. Sin embargo, este dispositivo empezó a ser relevante para muchas más personas cuando comenzó a ser usado como forma de pago de sueldos a personas que no tienen cuenta corriente. Ahora la misma tecnología, con un producto funcionalmente muy similar, pudo ser masificada e introducir a las prácticas electrónicas a un conjunto de personas mucho más grande.
La actual
Ley de Bases del Procedimiento Administrativo. Con esta ley, el estado chileno se ha comprometido a innovar en dos aspectos que tradicionalmente están ligados en la imaginación como inherentes al trámite. El primero, es que todo trámite tendrá un tiempo máximo, y se dará por aprobada cualquier solicitud sin ésta no tiene respuesta dentro del plazo que le corresonda (ley del silencio administrativo). El segundo, todo ciudadano tiene derecho a negarse a entregar información que se le solicita para un trámite, si es que dicha información ya se encuentra en poder de algún organismo del estado. Esta ley hubiera sido absurda sin tomar en cuenta las capacidades de las tecnologías de información. Pero con tecnología, es posible implementarla, y el cambio de prácticas puede llegar a permitir que ni siquiera sea necesario mostrar el Carnet de Identidad, pues dicha información puede accederse desde las Bases de Datos del
Registro Civil, reduciendo las posiblidades de fraude por la vía de la falsificación de papeles. La implementación de esta ley es un gran ahorro de tiempo para todas las personas que deben tramitar solicitudes con el gobierno central, o con los organismos descentralizados.

Finalmente, quiero usar este último ejemplo para analizar otro aspecto de la innovación que ha sido comentado. Una implementación plena de la Ley de Bases del Procedimiento Administrativo permite una mejora enorme en la calidad de la atención de público del estado, pero una implantación global de una plataforma tecnológica que haga innecesarios los papeles asociados a un trámite, deja sin trabajo a un conjunto de empleados fiscales, que son necesarios para poder procesar todo ese papel. Este tipo de situaciones aparecen siempre con el cambio. Alguien se ve afectado.
Para decidir qué hacer, tenemos que mirar en su globalidad la situación y ver qué está en juego. ¿Qué es más importante? ¿Todos los chilenos, o un grupo de funcionarios? Y después de contestar, tenemos que analizar cómo nos hacemos cargo del grupo que quedará sin trabajo. ¿Reentrenamiento? ¿Más innovación?¿Acoger con una pensión adecuada a lo que no puedan reinventarse ya?
No pretendo tener las respuestas. Si hablo de innovación, es porque es la actitud que aparece con más probabilidades de llevarnos a un mejor futuro. Ese futuro tiene costos, sin duda. Y esta conversación es para identificarlos, y hacernos cargo de ellos.
Alfredo Piquer
Miembro Fundador de Atina Chile
humano.