Huachupé llegó amarrado a su bote. La mar lo devolvió así. Debió sentir e intuir el último aliento de vida antes de sucumbir a la idea de ser el responsable del extravío de su cuerpo.
Se suele comentar entre los pescadores que lo peor es no encontrar ni recuperar el cuerpo de los seres queridos que parten tras luchar contra el mar. Es sabido en algunos casos que cuando las fuerzas de la naturaleza se deciden a atacar; entre los propios pescadores se amarran al bote para que sus seres queridos no sufran el desamparo de no encontrar sus cuerpo y no velar ni dar sepultura en el cementerio.Mi madre se sorprendía cada cierto tiempo con un extraño suceso, viviendo nuestras familias en dos puertos lejanos: el de San Antonio y Talcahuano una noche despierta intempestivamente, agitada y asustada por una especie de sueño premonitorio, oía la voz de mi abuelo que la nombraba con su seudónimo familiar: "Chica" mientras unos pasos fuertes y sonoros de arena de playa rodeaban la cabecera de su cama, al día siguiente llama desde Talcahuano a San Antonio para tener noticias de la familia, en ese instante mi abuela Hermelinda le cuanta una desgracia: mi abuelo había permanecido algunos días extraviados tras volcarse su bote, afortunadamente había aparecido.
Los pescadores de nuestro puerto sufren y lo hacen profundamente desde una conciencia abierta. Saben que tarde o temprano la naturaleza que les da de comer, cuida sus hogares y alimenta sus familias les puede dar vuelta la cara y arrancar el suspiro y el aliento en una noche. Generalmente se les agradece eternamente por el pan y el sustento, pero en otras ocasiones son inmensos los temores, y el susto rondan por las noches entre sus seres queridos que sienten el temor y la desgracia frente a la puerta.Mi madre que hace algunos años partió tiene muchos hermanos, Enrique es uno de ellos, casi el menor, desde este domingo por la noche que no aparece, una oleada volcó el bote en las cercanías de Rapel y mis primos, tíos, hermanos lo buscan durante esta noche de luna inmensamente llena, yo espero que suceda un milagro, creo en ello, mientras tanto escribo y espero. El resto de los tripulantes aparecieron en la orilla de la playa entre ellos otro tío, excepto Enrique.
Enrique es una de esas personas buenas, por su mente no corren la maldad, ni el rencor, ni ningún sentimiento feroz contra el mundo, él es simple, naturalmente simple y bueno; lo que ha dejado de hacer en esta vida es solo una casualidad, jamás con mala intención, jamás.Alguna vez mientras leía "El ahogado más hermoso del mundo" de García Márquez pensé mucho en mis familiares, varios de los cuales son pescadores e imaginaba el dramático instante en que deciden amarrarse al bote cuando sienten que no hay más alternativa de vida, entonces sólo piensan en sus familiares y que sus cuerpos sean encontrados.
Imagino que quedan grandes esperanzas, Enrique no debió llegar a ninguna decisión justamente por eso, porque la historia no termina, porque aquí no habrá final fatal, si esa decisión no existe, si no debió amarrarse al bote, es porque esta historia no termina aquí, imagino como digo, que los milagros existen.
quien aparece en el video es mi abuelo, quien inexorablemente observa el mar a la espera.


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gran saludo a la gente de mar
Priscila
La vida en el mar , para quienes hemos pasado parte de ella navegando es una aventura que nos llama como un vértigo y cuanto mas azarosa es la navegacion mayores son los deseos de volver a sentirse insignificante ante la fuerza de la naturaleza. He vivido dos naufragios y se a que te refieres, tal vez mas adelante te relate una cuento que escrbí al respecto. En la isla que vivo han desaparecido alrededor de veinte pescadores sin dejar rastro ni saberse nunca mas de ellos, es una historia real, pues bien yo se que les sucedió hasta en sus detalles y momentos mas intimos antes de morir.
saludos