
El Parque Araucano
En 1970 el gobierno de Salvador Allende emprendió un importante plan urbanístico en el antiguo Fundo San Luis, terrenos comprendidos entre Avenida Kennedy, Américo Vespucio, Los Militares y Nuestra Señora del Rosario. Exacto, coordenadas que hoy podemos identificar como una de las grandes manzanas del poder económico, con el hotel Hyatt, el Parque Arauco, el supermercado Tottus, edificios corporativos con nombres de poetas (el de LAN entre ellos) y de una piedra en el zapato para algunos: la villa San Luis, aquellos edificios de aspecto popular y carentes de estilo que tanto molestaron el impulso modernista de ese importante enclave de la comuna de Las Condes. Allí, en uno de los terrenos con más plusvalía de Santiago, se pretendió construir un modelo de vivienda social en altura para los pobladores de dicha comuna, muchos provenientes de campamentos ubicados en la rivera del Mapocho, en un entorno que daría mayor calidad de vida, con un parque cerca… y un estadio de fútbol. En efecto, luego de haber vivido la mejor temporada de éxitos deportivos, la mejor década del equipo de Leonel y de todo el fútbol chileno en su historia, los dirigentes de la U vieron una oportunidad para hacer posible el sueño del estadio. El Ballet Azul multiplicó en los ’60 la hinchada de la U y el club, dueño de algún patrimonio, se consideraba en condiciones de asumir el desafío. En efecto, en aquellos años el “Club Deportivo” de la Universidad de Chile, sino la que más, era una de las instituciones con mayor patrimonio del país.
La U poseía unos terrenos en La Castrina, en la comuna de La Granja, que fueron permutados a la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU), por seis hectáreas del Fundo San Luis, en una excelente jugada del presidente azul Emilio Torrealba. De esta forma, el gobierno levantaría más conjuntos habitacionales en la zona sur, mientras que la U construiría, además de un estadio, un espacio público y educativo para las familias vecinas al Parque Araucano. Claro, porque el acuerdo entre el Club y el gobierno consideraba que el proyecto de arquitectura del estadio correría por cuenta de CORMU, mientras que la U serviría sin costo alguno como Escuela Deportiva para los niños del sector.
Ya con un terreno para levantar la casa, el proyecto fue asignado a un equipo dirigido por el arquitecto Humberto Canobra, un ex jugador de la U de bigotito setentero y antecesor de Arturo Salah en el sector izquierdo de la cancha. Canobra, como parte del equipo del gobierno, concibió un diseño de estadio que respetaría la armonía del lugar. El Estadio de la U sería para 15.000 espectadores (supongo que en una primera etapa) y sus tribunas, al igual que el estadio de su eterno rival, estarían semi-hundidas, evitándose así la presencia de una mole de concreto en medio del parque.
Sin embargo, y mejorando lo del estadio de Colo Colo, la parte sobresaliente de las graderías serían continuadas con un declive de césped. El primer movimiento de tierras a cargo de la pala mecánica de otro destacado hincha azul, el ex ministro del interior y en ese entonces ministro de defensa José Tohá, se llevaría a efecto en una ceremonia a realizarse en… septiembre de 1973.
El Golpe de “Estadio”
Lo que sigue es conocido por todos. Un golpe de Estado, violaciones a los derechos humanos, pérdida de los derechos civiles, el fin del sueño del estadio, un plan habitacional inconcluso, vecinos expulsados, departamentos demolidos y modernos edificios corporativos construidos en su lugar. Para los azules este hecho significó también el golpe a un plan de estadio demasiado ligado al espíritu del gobierno derrocado… y muy lejos de los nuevos intereses que se instalarían allí. Fue el inicio de los años más tristes, como también los años más difíciles para la Casa de Estudios.
Los fracasos deportivos que se vendrían (con la excepción de algunos planteles notables como la U 1980 de Fernando Riera, o la U 1986 de Luis Ibarra y Leonel Sánchez), serían la consecuencia de explicaciones que nunca se dieron y de actos ilegales que nunca se pagaron ante la justicia. La U era un club con un plan de estadio concreto y un patrimonio para llevarlo a cabo, pero que vio “perderlo” durante la nueva administración que empezó a regir a la U durante el gobierno militar, separada de la universidad y llamada Corfuch. La sede de la calle Santa Lucía (ocupada después como oficina de la DINA), una piscina en Carlos Antúnez con Los Leones, las seis hectáreas del Parque Araucano (piscina incluida) y US$ 50.000 de la venta del joven defensa central Alberto Quintano al Cruz Azul de México, se esfumaron en la dimensión desconocida. Todo ello serviría para construir el estadio; todo ello se perdió en los años siguientes… no quedó nada… y nadie sabe nada.
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El Parque Araucano
Menos mal, nos salvamos Compadre, se imagina una JAP o un estadio ahí , pobres vecinos y pobre ciudad.
Citiados por el LUMPEN
La chusma disfruta más del parque Araucano y del aire acondicionado del Parque Arauco.
Los dirigentes de la Concertación del Hyatt y el Marriot , se sorprendería quienes tienen lujosas oficinas en el Marriot.
No tengo nada contra ellos, al revés mucha simpatía