La Filosofía al Alcance de Todos.
Como casi todos los años para esta Navidad tuve que preocuparme de ir a recoger a cada una de mís numerosas y muy queridas tías-abuelas para llevármelas a mi casa.
Mientras más años menos quieren salir ellas de sus casas y por lo tanto se me ha ido haciendo cuesta arriba convencerlas de que pasen esas fiestas con nosotros.
Me hacen esperar a su regalado gusto mientras se amononan, así que para no aburrirme me meto en sus bibliotecas. Allí abundan los libros viejos y antiguos de escritores desconocidos. Resulta para mí una verdadera aventura recorrer esas páginas amarillentas de tantas obras escritas incluso en castellano antiguo.
Precisamente el 24 en la tarde mientras esperaba en el departamento de la más anciana de mis tías-abuela, 95 años, que había quedado viuda pocos años antes, me senté a leer un libro cuyo título "Historia de los Conflictos entre la Religión y la Ciencia" llamó poderosamente mi atención.
El Autor era para mí un absoluto desconocido. Su nombe Juan Guillermo Draper. En la portada se leía Editorial Toba de Buenos Aires así que pensé que posiblemente el autor era argentino. En la contraportada decía: Se terminó de imprimir en los Talleres Gráficos Lumen, Calle Tucumán 2926, Buenos Aires, República de Argentina, en el mes de septiembre de mil novecientos cincuenta y cuatro.
Busqué alguna nota acerca del autor pero no apareció nada salvo una dedicatoria con tinta negra fechada en 1956. Valor del libro: $ 300 pesos chilenos.
Comencé entonces a leer el Capítulo Primero titulado Origen de la Ciencia.
Comenzaba así:
"NIngún espectáculo puede presentarse a un espiritu pensador tan solemne, y tan triste, como el de una antigua religión moribunda, después de haber prestado sus consuelos a muchas generaciones.
Cuatro siglos antes del nacimiento de Cristo, la Grecia abandonaba rápidamente su antigua fe. Sus filósofos, al estudiar el mundo, sentíanse profundamente impresionados por el contraste que existía entre la majestad de las operaciones de la naturaleza y la falta de dignidad de las divinidades del Olimpo.
Sus historiadores, considerando el ordenado curso de los asuntos políticos, la uniformidad de los actos del hombre, y que no ocurría nada ante sus ojos cuya causa no hallasen con facilidad en algún hecho precedente, comenzaron a sospechar que los milagros y la celeste intervención, de que estaban llenos sus antiguos anales, era puras ficciones. Preguntáronse cuándo pasó el tiempo de lo sobrenatural, por qué habían enmudecido los oráculos y por qué no había más prodigios en el mundo.
Tradiciones de una inmemorial antigüedad aceptados por hombres piadosos como verdades indiscutibles, habían llenado las islas del Meditarráneo y los lugares comarcanos de maravillas sobrenaturales: encantadores, magos, gigantes, ogros, arpías gorgonas, centauros y cíclopes. La bóveda azulada era el pavimento del cielo. Allí Zeus, rodeado de dioses, con sus esposas y concubinas, tenía su corte, ocupado en empresas iguales a las de los hombres, y no retrocedía ante actos de pasiones humanas o criminales."
Y así continué leyendo una docena más de páginas hasta que mi tía-abuela estuvo lista...
Ahora tengo el libro aquí frente a mi computadora y pensé que a más de algún atinador le pueda interesar que continue yo aquí en Atina Chile copiando algunos textos de este muy interesantísimo libro y si tenemos suerte quizá se abra aquí un debate entretenido.
Quedo a la espera de vuestros siempre muy bienvenidos comentarios.
Saludos amistosos, Katina
"Si no sientes compasión, ni pena por el sufrimiento de los animales, jamás entenderás mis razones para que te pida que dejes de comértelos."


Este sitio funciona sobre la 


































Filosofía al Alcance de Todos (por Katina) :)
Filosofía al Alcance de Todos. (por Katina) :)
Más tarde utilizando Google descubrí que el autor, de ese libro que he citado ahí arriba en mi artículo, vivió entre 1811 y 1882. Aquí copio una breve nota.
Juan Guillermo Draper
1811-1882
Científico, historiador e ideólogo norteamericano nacido cerca de Liverpool (Inglaterra) el 5 de mayo de 1811, hijo de un predicador metodista aficionado a la astronomía. Como no podía graduarse en Oxford o Cambridge debido a su filiación religiosa, Draper estudió química en la recién fundada Universidad de Londres. En 1832 se trasladó a Virginia, junto con su familia, a una comunidad metodista que habían fundado años antes unos parientes en aquellos virginales lugares de la América del Norte. Se licenció en 1836 en medicina en la Universidad de Pensilvania y desde 1839 hasta su fallecimiento, el 4 de enero de 1882, ejerció como profesor de química en la Universidad de Nueva York. La fama inicial de Draper tuvo que ver con el papel de pionero que ocupó en los inicios de la fotografía: se le atribuye el primer retrato del rostro humano (el de su hermana Catalina, y sobre todo el de su hermana Dorotea, junio de 1840, que pasa por ser el retrato fotográfico más antiguo que se conserva), las primeras fotografías de la Luna (1839-1840) y las primeras fotografías utilizando un microscopio (la bibliografía norteamericana sitúa en 1837 la invención de la fotografía por Draper, dos años antes de que Daguerre anunciara su descubrimiento). De cualquier modo su principal aportación a la ciencia fueron las investigaciones que realizó sobre la energía radiante, basadas en los análisis espectrales que llevó a cabo sobre sustancias incandescentes, en las que colaboró también su hijo Enrique Draper (1837-1882), quien fue pionero de la fotografía astronómica y de la espectroscopia. Escribió varios libros de texto, que fueron los más utilizados en su tiempo, como su Fisiología humana (1856), enriquecida con admirables microfotografías.
En 1863 publicó la Historia del desarrollo intelectual de Europa, obra que fue traducida a varios idiomas, entre ellos el español, y en 1867-1870 los tres volúmenes de una Historia de la Guerra Civil [norte] Americana, obra muy documentada que fue bien recibida.
Pero el libro que le iba a hacer más conocido apareció en 1874: Historia de los conflictos entre la religión y la ciencia, obra que constituye hoy día un clásico, y en la que el científico positivista se une al apologeta metodista para ofrecer como síntesis una visión reductora consistente en presentar al catolicismo como el freno eterno del progreso. Todavía estaban recientes las conmociones causadas por el Concilio Vaticano I y por el Syllabus, y en pleno auge las discusiones en torno al darwinismo y al positivismo, por lo que el alegato de Draper fue traducido rápidamente a las principales lenguas y muy pronto se desencadenaron polémicas y apologías por medio mundo. Por la parte católica se aseguró que la difusión de este libro de Draper estaba auspiciada en Europa por Bismarck, buscando debilitar las posiciones católicas vaticanas (utilizando el fondo de los reptiles de la propaganda neogermánica que venía denunciando Heinrich Wuttke).
En España el libro de Draper conoció en 1876 dos traducciones: una en la que no se indica el nombre del traductor, que procede de la versión francesa y se publicó en la «Biblioteca Contemporánea» bajo el título Los conflictos entre la ciencia y la religión, y otra, bajo el título Historia de los conflictos entre la religión y la ciencia, traducida directamente del inglés por Augusto T. Arcimís y prologada nada menos que por Nicolás Salmerón, ex-presidente de la República española, desde su exilio en París, recién apartado de la cátedra de Metafísica de la Universidad de Madrid como consecuencia de los primeros ardores de la restauración borbónica.
Desde 1973 están disponibles en la Biblioteca del Congreso de Washington los archivos de la familia de Juan Guillermo Draper, un total de 16.100 documentos en 46 archivadores, que contienen correspondencia, documentos familiares, manuscritos y borradores de textos, discursos y libros, &c.
Saludos amistosos, Katina
"Si no sientes compasión, ni pena por el sufrimiento de los animales, jamás entenderás mis razones para que te pida que dejes de comértelos."